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CARAS VEMOS – LIBRO OFICIAL DEL OCTAVO FESTIVAL DE PERFORMANCE – APUNTES TOMADOS DURANTE EL DESCENLACE DEL EVENTO.

Caras Vemos.

Caras Vemos es una pieza que consta de dos instancias diferentes; la primera es la muestra fotográfica de los participantes y la segunda es una serie de textos escritos en vivo durante la jornada de performance.

No pude hallar mejor lugar para escribir en directo. Desde donde todo lo podía ver nada podía ver; Tenía una panorámica de las bodegas; todos fueron llegando y las obras fueron siendo. ¿Dónde poner el punto? ¿Cuándo empieza una y termina otra?, A mi modo de ver, ni siendo el mismo artista se podría ver todo en la obra. La ausencia de visión y la sensación de ignorancia nos hacen humanos.

Las fotos del Álbum Oficial, la instancia donde se hallan las fotografías, son producto de un arqueo en redes sociales y bases de datos en internet. A partir de la lista de seleccionados en la página de Helena Producciones, se buscaron en Facebook las personas que respondían a los nombres publicados. Algunos artistas no tienen Facebook, otros al parecer no son los artistas sino sus homónimos.

En segunda instancia el libro consta de 25 páginas escritas en vivo, en lo que pretendía ser una crítica de arte escrita en el momento en que ocurrieran las obras. Se convierte entonces en un intento por ver, y sobre todo en una reflexión desordenada ante este problema, al parecer tan simple. Ver, Evento, Arte, Performance, entre otros, son conceptos abordados en el libro, así como algunas frases “Ingeniosas” en el juego In-situ.

A continuación cito algunas frases del libro oficial y el Link de descarga del PDF sin edición. Pido entonces paciencia ante los errores ortográficos, los errores de tecleo y el desorden de las divagaciones. El error no existe. La máquina de escribir (una Máquina Manual Brother Deluxe 1350) no tiene auto-corrección; está a medio camino entre Manuscrito y texto pleno. (Recuerde: el corrector de ortografía de Microsoft Office pone una línea roja debajo de nombres como Jaques Derrida y no debajo de nombres como Adam Smith).

       El universo entero es un lugar donde ocurren múltiples acciones.

–       “Si usted hace una bobada, es un bobo. Si usted hace diez bobadas es un bobote; si usted hace 100 bobadas es terco. Si hace mil, quizá empiece a ser artista.”

–       ¿A cuántas fotos por minuto funciona usted?

–       … para ello tuvieron que instalar las industrias, quebrar, morir, abandonar el lugar, dejar de barrer, dejar de trapear; tuvieron que instalar la baranda para que se ensuciara. Para su gran instalación tuvieron que crear el sol. Pintar de blanco las paredes. Abandonar el mundo. La sensatez. Cinco mil años después se hace posible este festival.

–       Dios está sentado en el cielo, sobre una torre de sillas Rimax.

–       Hacer un performance en el marco del festival de performance, es como solo hacer el amor, el día del amor y la amistad.

–       Se pandean, se desjetan, se quiebran y crujen, todas esas metáforas desvencijadas.

–       ¡¡Se cayó la bola de espejos!! – ¡Salieron Chispas! – ¿Sin bola no hay rumba? – Sin bolas no hay arte.

–       Desde aquí todo se ve, por ello no se ve nada.

–       Haced y exhibid todos de él, tengo sed. Mañana estarás conmigo en el paraíso.

LINK:

Libro Oficial Festival Performance VIII

OBRAS Y PREMIOS CALCO – CRÍTICA A CALCO, CALI JOVEN Y CONTEMPORÁNEO – OCTUBRE 2012 – EXPOSICIÓN EN EL CENTRO CULTURAL DE CALI.

Calco – Cali joven y Contemporáneo.

Es necesario dar más de un par de pasadas por el Centro Cultural de Cali para encontrar una gama de valores pertinentes y poder hablar de las obras expuestas bajo la convocatoria Calco. Son obras de muy difícil aceptación, no son propuestas fáciles (con lo cual no quiero decir que las haya, o que por ejemplo una pintura sea más fácil), sino más bien que son propuestas que intentan generar múltiples sentidos en afanes conceptuales, derrochando símbolos e incluso descuidando los problemas formales de las obras. Esta aseveración más que una crítica negativa es una forma de entender la intención y la preocupación de muchos de nuestros artistas y sobre todo relacionar sus objetos con un estado del arte más profundo. En el acta de premiación se expresa que el uso de materiales precarios y austeros produjo propuestas que nos remiten a estéticas ligadas al contexto. Sin embargo en ello hay sutiles problemas, que como grietas pequeñas pueden debilitar un monstruoso edificio de 15 pisos.

Dejando atrás nuestros primeros comentarios tales como “es una muestra interesante”, o “hay obras importantes” e incluso intentando superar el nivel medio de in-entendimiento propongo una lectura más allá del reconocimiento-positivo, más allá de que en la ciudad se gradúan muchos artistas y no hay espacios; es gente que está haciendo cosas. Este reconocimiento es un arma de doble filo. Por otro lado es necesario también insertar estos objetos en el universo del que intentan despegarse cuando son exhibidos en el tradicional museo. No se puede decir que no hay obras de mucha importancia y belleza, sin embargo es bueno intentar explicar por qué.

Los premios.

Sistema para avistamiento es sin duda la obra más importante de la muestra y merecedora del primer premio, a pesar precisamente del derroche de símbolos, materiales y connotaciones[1]. A mi modo de ver esa es precisamente la osadía de Salazar. El artista tiene una intención clara más allá de significar con cada cosa que plasma; tiene una visión global, como un arquitecto o un reciclador, ya que se propone una sola meta: parasitar el espacio del museo, casi tele-transportar un espacio contrario, como voltear una maleta deportiva develando así sus hilos mal cosidos, su tela de fondo, su tejido y los compartimiento secretos.

Como lo hizo en la curaduría Desde el malestar en Casamata, logra invadir el terreno de la sala de exposición, creando otro sub-espacio delimitado por un muro de madera, como un meta-muro, un meta-lenguaje que habla precisamente del lenguaje museístico. Irrespeta por ahí derecho al resto de las obras al dejarlas por fuera de su espacio de avistamiento.

Una cuestión para reflexionar es el uso de símbolos y la intención ingenua de que cada-cosita-signifique. Tengo mi postura personal frente a esto, ya que pretender que cada cosa que el artista ponga en una obra-instalación tenga un significado determinado por él mismo es tanto como pretencioso como imposible; el uso de una instalación de bombillos, conectados en circuito paralelo, en la cual el cable está puesto evidentemente para su avistamiento, los grabados sostenidos por alfileres naturales, el contenido de los grabados (grabados muy bellos y de muy buena técnica, no sobra decir), la madera despeinada, las tablas plateadas y demás elementicos que forman un gran conjunto (Sistema), a veces da la impresión de que lo vital sea tener muchas posibles connotaciones, como pescar en rio revuelto.

En este sentido hay un problema que Krauss ha identificado en sus análisis del marco con respecto a la delimitación de las obra de arte; es obvio primero que todo que no hay un significado determinante en cada cosita puesta en la instalación, segundo es obvio que la suma de cada cosita genera un tipo de sentido digámosle general y tercero ¿hasta cuando dejar de sumar cositas? ya que si bien la obra es delimitada por un muro de madera despelucada, hay cables, bombillos, hay tablas por fuera de la falsa pared y además es una obra parasito, una obra que no existiría sin el museo, entonces ¿también contamos el museo? Un parasito es un organismo que vive a costillas de otro y que en ocasiones ese otro lo necesita, como parte de un ciclo y un equilibrio biológico. En este caso el museo hace parte de la instalación, así como las gradas para bajar a ver la obra, las dos salas, el suelo, el vigilante y la rígida guía que pusieron, el ambiente high de la madera pulida y de color madera que tienen los auditorios en el Centro Cultural; es parte de la instalación el congelado ambiente de oficina, la comunicación asertiva del ambiente empresarial y político. Y todo esto hace parte del montaje por la sencilla razón de que el parasito se alimenta de ello, al punto de que puede llegar a perjudicar tanto su anfitrión que terminan siendo uno.

En este punto nos damos cuenta de una paradoja y por generar todas estas reflexiones, creo que es la obra más importante de la muestra, resulta un sistema de avistamiento con toques plateados, brillanticos que hipnotizaron a nuestros indios, grabados muy bellos que a su vez son tributo al grabado mismo como técnica. Derroche de símbolos porque no nos queda más que símbolos hoy que todos tenemos la sensación de ser muy racionales, pues los discursos de la razón se han colado hacía las filosofías espontaneas, formulaicas nuevas de la oralidad del consumo y la superación personal.

Objeto del deseo #3, es una obra que revela un universo y una mirada particular proveniente de la artista Natalia Betancourt; mediante el vídeo desnuda el fetiche y al revelarlo desnudo re-configura su matiz del deseo hacía un matiz trágico, evidenciando la carnal relación entre deseo y tragedia.

El emplazamiento de la obra nos sugiere una posición, un punto de vista particular, vulnerabilidad incluso del mismo aparato proyector. Alguien podría pisarlo pues pocos van por el mundo detallando el piso o el cielo; distraídos pasan a diario frente al amor de sus vidas y no lo ven.

Intenciones para una cosa y El arte de la repetición, son dos obras incluidas en las menciones especiales del evento de inauguración y premiación. Fue una sorpresa para todos ver la premiación en vivo y en directo. Haciendo gala de una intención melodramática el hombre del micrófono quiso dar los premios de atrás para adelante como lo hacen las reinas en Cartagena; pero muy serio Pablo Van Wong dijo no. Y es que hay que entender el momento de las cosas. El premio en arte no se da a la mejor obra, sino más bien, en torno a ello giran otros valores no cuantitativos ni determinantes.

Como decía, intenciones para una cosa es una instalación llamativa con un gran vacío conceptual; retomando nociones como el objeto encontrado, la suntuosidad, el movimiento, la luz y la instalación no ofrece nada más allá de lo planteado por otros artistas locales de mucha pertinencia. A mi modo de ver sería bueno conocer otras obras de la artista.

Por otro lado encuentro una relación más importante con el mundo nocturno, con las luces de discoteca y los espacios claustrofóbicos de una noche que no es salsera ni crossover en la ciudad. Una habitación vacía (van muy pocos a los chirreteaderos), con hermosa basura, brillantes y pequeños lujos, trances y momentos intrascendentes; todo ello mientras amanece y pasa el MIO.

El arte de la repetición es una obra fuerte, una buena idea, involucra materiales paradigmáticos y que por sí mismos intensifican el sentido de la obra. Develar el proceso, la concepción y la materialización es por sí mismo reflexionar sobre la crítica que la artista hace.

Las otras obras.

La obra Forestales, contrario a los problemas formales de algunas otras obras, simplemente compone una imagen que se puede analizar por planos y movimientos leves. La distancia abarcada por la toma y la concepción de paisaje crean un buen motivo para reflexionar sobre un problema ecológico, remitiéndonos a una imagen/composición de mucha poética. Narváez no se preocupa mucho por el soporte ni las implicaciones de la base del televisor, no amplia la problemática del cable y el dvd. (dvd que estaba apagado cuando fui a ver la obra y que me regañaron por haberlo prendido, quizá haya que decir que muchas veces los guías simplifican las dimensiones estéticas y conceptuales de las obras, sin embargo eso es tema de otro ensayo)

El emplazamiento del video denotaba que la intención del artista estaba dentro de la pantalla, en la bella imagen de los eucaliptos.

La obra Librillos de Julio Giraldo es una metáfora simple pero muy pertinente, muy buen juego semiótico de la apariencia. Se ponen en juego las relaciones con el libro en un contexto donde este es relegado, donde los festivales del libro generan ventas en estéticas corporales y consejos para la buena vida; el libro denso y complejo es un ataque a este estilo de vida, es una pedrada a la mediocridad. Muchas propagandas ponen a niños cargando pesados libros en peligro de morir herniados, solo con el fin de promocionar la investigación en internet. Las casas y la arquitectura se volatizan también, en los mundos virtuales no son necesarios los ladrillos; los Bites sin peso y casi infinitos miden ahora nuestras vidas. En cuanto al emplazamiento de la obra es una lástima que pase desapercibida tal y como pasa con los libros y las bibliotecas (estos lugares no se promocionan con gaseosas ni luces de neón).

Quiero Comida es una magnífica obra de pequeñas dimensiones hasta el momento en que uno lee el texto que se le añadió a un lado. Cobo sobre-expone el mensaje de su propuesta simplificando sus intenciones, intentando generar un mensaje moral con la obra lo cual puede significar la pérdida total del interés de parte del degustador (a veces más vale hablar de degustación que de expectación).
Valores como el color, el tamaño, la instalación, los mismos retratos que son hermosos y llamativos, caen bajo el peso de un texto fotocopiado y pegado al lado; como si el espectador fuera un tonto y sea necesario explicarle lo mal que esta el mundo. Más vale alabar sus pequeños dibujos, los cuales son de mucho buen-gusto.

Salto Al Vacío, pudo haber sido ganadora de la muestra si no hubiera cambiado su presentación a última hora. Esto no me consta, pero sé que la foto del catálogo es diferente a la instalación en el museo; podría apostar que el jurado anotó en el acta la recomendación el punto de “…Que las propuestas seleccionadas  sean montadas de acuerdo a como sean presentadas al jurado de selección” basándose en esta cama.

A mi modo de ver la pretensión del artista cambia radicalmente al sostener las tablas con Nylon y despegarlas de la pared. El conceptual no es tan arbitrario como parecería, al contrario, creo que es un tipo de arte que demanda cuidado en cada detalle que el artista puede manejar con sus manos.

De una arquitectura esplendida, pues la cama tenían unas tablas que se volvían escaleras, era un buen ejemplo de cómo se puede reconfigurar un objeto de manera sutil, sin recargas simbólicas y de manera concreta. Sin embargo en la instalación en Calco ya no eran escalones empotrados a la pared, sino tablas voladoras a las cuales el Nylon quería vernos la cara de ingenuos, estaba pretendido “invisivilizar” los hilos, y este hecho no es sino develar una intención estética que se ha quedado vacía de metáfora. Análogo al problema del adorno, la escultura perdió mucha fuerza en su re-versión.

B. Huertas


[1] Cabe preguntarse si se trata de una obra joven, y no lo digo por la edad de Salazar, aspecto entre otras cosas muy impertinente, ya que no se podría decir que un artista como Oscar Muñoz está viejo. Este es un gran problema del concepto de juventud, ya que creo que la obra de Salazar se encuentra en un planteamiento más maduro que muchos de los que estaban en la muestra, sin embargo se abre paso junto con ellos en el mismo campo competitivo. La juventud como vitalidad está presente en los artistas, sean de la edad que sea.

 

La imagen que bien podría ser la etiqueta de un detergente, el devocionario de un recóndito pueblo entre las montañas colombianas, nos habla de la universalización de la imagen por medio de su simplificación, la pureza, que en este caso no es editada en Photoshop, la da los pigmentos limpios y de pocos contrastes. Jabón para bebe, pues la posición de nuestros mandatarios es aparentemente paternalista.

Fabiola Osorio

LÍMPIDO Y TRACIÓN – COMENTARIO SOBRE LA FUGÁZ EXPOSICIÓN DE FABIOLA OSORIO EN LA GALERIA DE BELLAS ARTES – OCTUBRE 2012.

Límpido y traición – Una obra en dos momentos.

Una obra que teme ser un-solo-momento y se replantea ampliar su concepto, con el fin de afilar la crítica, es una obra que corre el riesgo de caer, antes que subir. Al plantear dos gestos bajo un mismo interés conceptual la obra de Osorio, expuesta la semana pasada en Bellas Artes (inaugurada el 2 de Octubre), se precipita en un profundo acantilado y pierde lo que pudo haber ganado en su primer y más importante gesto.

En una descripción formal, la artista pinta al doctor Álvaro Uribe Vélez de manera serial, jugando con la imagen del entonces presidente con algunas características propias de las estampas de santos y lavaduras simbólicas de la fe. Estas lavaduras, que funcionan en el campo del retrato político y retrato devocional (y hoy en el retrato de identidad) son adjudicadas a la forma como el ex-presidente adquiere un valor mesiánico y su imagen le determina un espacio en las oraciones del pueblo colombiano. Uno de estos cuadros, de la serie de retratos llamado “El señor del buen consuelo”, llega a las manos del ex-presidente como tributo al mandatario, y es incluido en la colección Real del Palacio.

En este punto se abren algunas preguntas, pues la fuerza de la obra gira en torno a la crítica de los medios de comunicación, pues no va en contra del político, ni de sus métodos, ni de su posición, ni de la coyuntura ni de nada. Pues si fuera así, este gesto se dimensionaría más como un gesto de traición, más que un tributo sesgado. Sin embargo, por tentador que suene, no creo que la intención del artista haya sido la traición, sino más bien divagar entre un manejo sacro de la imagen y las herramientas simbólicas que usan los medios para santificar nuevos personajes.

Bajo esta aseveración, creo que la artista sale bien librada, con dios y con el diablo. Sin embargo la obra tiene potencial, pues identifica en el manejo del discurso público/político figuras retoricas propias de los sofismas y emocionalismos con que se pueden domar rebaños enteros. Es interesante como el rostro del político se sincretiza, aunque parece más que se esquematizara, para, bajo una misma apariencia, reproducir masivamente cuadros y estampas.

La imagen que bien podría ser la etiqueta de un detergente, el devocionario de un recóndito pueblo entre las montañas colombianas, nos habla de la universalización de la imagen por medio de su simplificación, la pureza que en este caso no es editada en Photoshop la dan los pigmentos limpios y de pocos contrastes. Jabón para bebe, pues la posición de nuestros mandatarios es paternalista.

La traición entonces despercudida, es finalmente escurrida en un segundo momento de la obra, en el retrato arquitectónico del mandatario. En un intento de materializar radicalmente la postura crítica, la artista monta una pequeña capilla de rezo dentro de la galería. A mi modo de ver, la intención va muchos kilómetros delante de la ejecución; es un montaje de apariencia ingenua, con un televisor que repite un discurso del doctor Uribe, las bancas originales de la iglesia de Yumbo “El señor del buen Consuelo”, que quizá hubiera podido traer todo e iglesia, cura, señoras, mugres del suelo, el mismo Yumbo, en incluso la obra Yumbo de la artista Alicia Barney, y la intención hubiera quedado igual de superflua.

Acá en este momento todo se pierde, no es seguro nada; la crítica parece entonces dirigirse al mandatario y a su forma de hablar, a la iglesia y a su forma de operar, a la gente que se sienta a escuchar, a los que hacen maqueticas, a Bellas Artes por no tener televisores pantalla plana, a la inocencia de un pueblo. Etc.

Luego de oír todo el discurso del mandatario,  salí confundido, pues solo de la trascripción de este discurso puede uno hablar largamente sobre la situación del país. Finalmente una obra limpia, una exposición limpia artísticamente.

 

B. HUERTAS.

COMO ANDRÉS NO HAY TRES – COMENTARIOS SOBRE LA EXPOSICIÓN DE LAS FOTOGRAFÍAS INEDITAS DE EDUARDO CARVAJAL, PROARTES – AGOSTO 2012.

Quejas Comunes.

En el gran buzón-sin-fondo de sugerencias que es la calle y los pasillos académicos (Bellas Artes y Univalle) han circulado quejas y descontentos acerca de la nueva exposición de fotografías de Andrés Caicedo; y no sin cierta razón estos comentarios apuntan al hecho de que en Cali hay mucho homenaje y poca producción, que en otros términos quiere decir que son muchos los tributos y nostalgias y pocos los nuevos héroes de la escena artística. Quizá haya un trasfondo relacionado con un relevo generacional que no ha llegado y que quizá no llegará, en una ciudad que se ha empozado en una postura triste y radical de que “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Ojo que no se está negando la existencia de artistas y escritores en la actualidad, sino más bien la falta de fe que se le tiene a muchos de ellos, además del poco talento que les acompaña a otros en el campo. En esta ciudad se homenajea a Jairo Varela en modo muerto, a Petronio Álvarez y a Caicedo en una amalgama de eventos que facilitan la labor del espectador, anteponiendo una tarima entre el mito y usted como simple mortal. No hay comunión, sino que hay un hueco como la jaula de los leones en el zoológico que le asegura al individuo su pereza y le da la opción de que pose para las cámaras. No hay acontecimiento.

La mejor forma de amar es destruir – Postproducción[1].

Volviendo a lo de los homenajes, no sobra decir que todos somos amigos de Caicedo cuando leemos su obra, que fue una persona-personaje que merece este y muchos más tributos siempre y cuando esos tributos lo mantengan vivo y no lo entierren en la ociosa pregunta de “¿Qué pasaría si estuviera vivo?”. El mejor homenaje que se le puede hacer es leerlo y sobre-escribir sobre sus libros, coger un lapicero e interpretarlo, esperarlo en la literatura donde todos los poetas siguen vivos.

Este evento es un bonito gesto en el que no es pertinente una crítica a las fotografías ya que ni marco tenían. No son estos valores Formales los que hay que sentir en este caso. No es el encuadre, ni la luz, ni el ASA de las fotos, ni el ojo del fotógrafo; es el valor nostálgico, que no se le niega a nadie y mucho menos a aquellos que conocieron al escritor; Este valor nostálgico escapa al debate.

Momento, lugar y ojo indicado, condiciones mínimas del buen-fotógrafo.

El valor histórico gira en torno al valor nostálgico, como las fotos antiguas de la ciudad donde vemos las calles sin pavimentar, como leer El Alférez Real y confundir el mito con la realidad. En el fondo son lo mismo solo que en este caso, en el caso de Caicedo, no hay tres pero si hay dos: aquel que cogió su máquina de escribir y se encartó con el aparato-poético y otro que murió, que es recordado muerto y que parece que nadie quisiera vivo.

Imagen Congelada.

El icono es como un hielo que cuando sale de la nevera se deshace. Sin embargo hay que anotar que Cali tiene la responsabilidad de mantener vivos en la memoria a sus artistas, así los mate de tristeza y desconsuelo. Cali es la nevera que congela la imagen de Andrés Caicedo, así como todo pueblo donde nace un personaje importante erige un museo y una estatua. Esperemos que su estatua no la levante quien levantó la estatua de Jackeline Rentería (http://delpulpo.tumblr.com/post/32675366363/homenajes-que-es-mejor-no-hacer-estatua-a) pues ciertamente hay homenajes que es mejor no hacer…


[1] En este punto existen varias operaciones interesantes para un proceso de post-producción como por ejemplo re-programar obras existentes, habitar estilos y formas historizadas, investir la moda y los medios masivos. Estas operaciones son analizadas en el libro Postproducción de Nicolas Borriaud, 2007.

Figuras

Pensador de Plástico.

La exposición en PROARTES del “Pensador de Plástico” tuvo lugar entre Julio y agosto de 2012, con una presentación de numerosos objetos y
 obras de Wilson Nieva, artista local con un recorrido que apenas nace.
 – Primera muestra individual, muestra en la que ha mostrado ciertas características acordes y valiosas para el arte regional, así como otras que no son tanto.-

Ironía.

Cuando Miguel González cataloga las obras de Nieva como una “serie de ironías en torno al acto creativo, al oficio de la pintura, a los esquemas conceptuales y formales de la obra” (A parte de dar la impresión de la imprecisión, pues parece entonces una crítica a todo), da por sentado que los objetos logran el cometido intencional del artista, lo cual es tan cierto como no cierto. Vale la pena decir que estamos en un campo que permite las contradicciones y que estas precisamente dan origen a una rica dimensión conceptual. En el caso de Nieva y sus objetos-Ironía vemos una doble acepción que gira en torno a la intención artística y el fracaso de la misma en la ejecución de algunas obras.

La ironía se encuentra en el hecho que precisamente en este fracaso, fracaso en la ejecución, se evidencia una problemática artística importante. Es decir, sus objetos nos muestran que ser artista es un trabajo muy duro, lo cual es cierto, pero también que en los facilismos, arbitrariedades y divagaciones se logra crear una propuesta consistente en los términos que el mismo artista plantea.

Es una exposición compleja para la crítica ya que no se puede criticar fácilmente algo que en apariencia no tiene una postura o cuya postura es ir contra la crítica y contra el mismo arte, postura indiferente en apariencia (cuestión que es muy compleja hoy donde ser sarcástico se ha vuelto más fácil). Cualquier cosa que se le diga puede rebotar, a pesar precisamente de tener muchos problemas.

Creo que el sentido del humor es mucho más complejo de lo que parece, así como lograr la ironía. Intentar encaramarse a una estructura desde donde se pueda criticar todo-lo-que-ironiza Nieva es muy arriesgado para el artista. A mi modo de ver es una exposición que deja un cierto sin sabor, lo irónico es que no es el sin sabor que pretende el artista.

Cabe anotar que es necesario que si un artista nota ciertas irregularidades, particularidades, problemas y desajustes en el campo, exprese por medio de su obra aquellos problemas, que revele en el juego artístico planteamientos contradictorios, ridículos, imprecisos que seguramente están en el campo; Es necesario en todo contexto intelectual (pensador de plástico o no) el pulimento de la ironía, la crítica y la autocrítica; En este sentido la obra de Nieva es un testimonio útil para ensayar la mirada del artista, intentar ver el panorama tal como lo ve él, con sus inseguridades, certezas y carencias. De alguna forma tenía que empezar, podemos recordar el gran recorrido que llevó a Nadin Ospina a pulir y configurar su crítica a la crítica, su humor y su ironía; Artista Post-conceptualista[1], en términos de Álvaro Medina, que se sirve de la figuración (re-figuración) para que la intención no se quede corta a la hora de ejecutar tan importantes obras de arte.

Ser artista es un trabajo muy duro (O ensayando la mirada del artista local).

De primerazo en la exposición en Proartes se encuentra uno con una sarta de groserías que emanan de una boca; primer plano de la vocalización, acercamiento al origen de ciertas palabras y sonidos que percibimos en nuestro diario vivir. Esta percepción sin nombre y sin rostro, que en los buses y calles oímos sin saber de quién para quien, el insulto anónimo como banda sonora en un paseo por la ciudad, es un gran logro en video y en intención, aparte de ser entretenido (Obra: El Ego del Burro). Al compilar frases y adjetivos tan de nuestro argot y amontonarlos en una especie de oración sin fin, sin amen, Nieva plantea una serie de problemas en cuanto a la importancia del contenido de-lo-dicho, el rostro que respalda lo que dice, la legitimación del discurso y su pertinencia. En composición cabe anotar que una boca en primer plano es monstruosa, se ve la saliva y la lengua, los dientes y la encía acaparando toda la pantalla. Como cuando los personajes importantes hablan incoherencias en televisión y no hay más para donde ver ni oír, es el encuentro con un monstruo cuya boca tapa el rostro. También es una boca cuyas palabras hablan lo que todos hablamos, groserías y pequeños coqueteos en la búsqueda diaria de con quien fornicar-hablar.

Junto con esta propuesta en video, la otra obra que contiene por sí misma la fuerza y la ironía que expone Miguel González es Ser artista es un trabajo muy duro donde cabe reflexionar en varios niveles. En primera instancia en cómo nos dice lo que dice,  la veracidad de lo afirmado en la obra, la verosimilitud, cómo ocurre que de tantas mentiras se termine dudando de unas cosas y creyendo en otras. En un segundo nivel vale pensar en el enunciado de la obra y su materialidad como un vestigio del fracaso que se vuelve una obra de mucha importancia en la exposición.

La obra Espacio en Blanco (O ensayando la mirada de Rembrandt) demuestra la intención de Nieva de simular los impulsos creativos que tienen los artistas y que puede tener el público cuando se enfrenta a la pared sin cuadro, a un cuadro o al supuesto espacio en blanco. Siendo muy críticos al respecto, cabe anotar que ese espacio no está en blanco realmente, sino que está permeado de la intención de Nieva, podría decirse también que el espectador nunca es tan pasivo como parece y que ante cualquier obra es él quien le da el acabado, interpretando lo que ve, oye y siente; ante esta simulación pasa lo mismo, el público ve una obra y no ve un espacio en blanco, de ahí que conceptualmente la propuesta sea superficial.

El montaje relacionado a La milagrosa crema Artística de Wilson Nieva queda también en la intención de ironizar los impulsos creativos y los escenarios artísticos que se vuelven lugares para los rituales, cultos y supersticiones, nos dice quizá, que toda idea y toda propuesta son una especie de “Jabon milagroso” de orden conceptual, con el cual el artista levantará polvo y echará vuelo. A mi modo de ver la ejecución de la idea se queda corta en los aspectos del montaje, ya que es evidente que la vitrina no está llena, que hay poco “Stock en el lineal”, tan solo una cara frontal sin cremas detrás y de antemano sabemos que una empanada se vende más fácil cuando la vitrina está llena y no cuando es la última; en este sentido no involucra la saturación propia del “merchandising”. La parodia entonces es relegada por la intención, la crema no evita las malas críticas y demuestra más bien una especie de frustración. Quizá la obra gire en torno a dicha frustración del artista con ganas de trascender. Nieva sin embargo, creo yo, debe llevar el juego hasta las últimas circunstancias, como decía Enrique Buenaventura.

San Ignaro sufrió los desmanes de la inseguridad que ataca todos los escenarios de la ciudad; Estas figuritas de cerámica, graciosas, bonitas y producidas en serie tuvieron que ser reinstaladas en un cristal, una especie de conjunto cerrado que las encuadro al tamaño de la caja transparente, amontonándolas un poco, perdiendo la soltura que tenían como los productos en el Pasaje-Cali o en un mercado de pulgas donde todo está a la mano.

San Ignaro, santo de la ignorancia: rigor, placer y humildad hacía las preocupaciones ajenas; ejercito de santos destinados a un culto, que quizá nunca llegará. Se ve durante la exposición un cierto dejo de gráfica popular, propia de los circos y los escenarios del espectáculo pobre, por ejemplo en la diagramación de los textos, en la pancarta publicitaria de La Milagrosa Crema…, en el hecho de traer a colación a San Gregorio y las estampas que esto sugiere, en el uso de imágenes planas, en blanco y negro o posterizadas que en cierto sentido nos llevan a un tipo de gráfica popular que se caracteriza por la monocromía y la repetición de motivos y patrones decorativos.
Sin embargo en este uso de la imagen hay contradicciones como por ejemplo el hecho de que los colores en algunos textos no contrasten mucho, por ser de tonalidades lavadas (rosa con amarillo crema, azul claro con blanco, rojos débiles y que el único color saturado sea un rojo, que incluso es fondo en el cuadro Técnicas para reírse de la pintura y es el color de las fuentes en algunos textos).

En este punto la exposición de Nieva produce un sin sabor, un sin-sabor que quizá pueda pulirse, pues hay intenciones e iniciativas importantes.

Postdata.

Un día John Lydon, de los Sex Pistols, en un concierto en Estados Unidos se dirigió al público y les preguntó “¿Nunca tuvieron la sensación de haber sido estafados?”; Pregunta análoga a la que se lee en uno de los textos de Nieva, que dice ¿Qué se siente estar al frente de un texto de esta calaña?. En esa ocasión hubo caos y destrucción en el lugar; los asistentes enfurecidos por el reto del guitarrista, punketos acostumbrados a escupir sus ídolos, empezaron a tirar sillas. En Proartes no hubo caos ni destrucción, hubo más bien, un calor impresionante de mes de Julio.


[1] Medina Alvaro, “NADIN OSPINA – REFIGURACIONES”, Museo de Arte Moderno de Bogotá – 1999.