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ADRIÁN GAITÁN DISPONE – COMENTARIO SOBRE LA EXPOSICIÓN/DISPOSICIÓN EN LA GALERIA RYM – 2012.

Serie Mamíferos.

Hemos heredado el impulso a necesitar. De ello también hemos heredado todo un patrimonio empresarial. Somos el recipiente donde ha caído todo el plan progresista de los últimos siglos. Escurrido y cuajado, podrido se come en los altos círculos; quesos malolientes, finas leches y productos que ninguno de nosotros ni siquiera tendrá la oportunidad de oler. Pero ahí están, ¿Dónde? En el mismo planeta. Su imagen está ahí, también; congelada en el tiempo; anteriormente las etiquetas eran pintadas a mano; Iconografías heredadas. Empaque y muestre, el producto empezó a necesitar un rostro, un logo. Pronto se necesitará otro planeta para ellos, los productos con perfil emocional. En fin.

Pintadas sobre patéticas telas, la serie mamíferos de Gaitán toma varios momentos de la imagen y de ahí su fuerza. Gaitán acostumbra a in-estabilizar la imagen. El arte in-estabiliza. Algunas de estas piezas ya habían sido expuestas con anterioridad pero solo en el presente las dispone, las ofrece sin temor, están en posición de salir, se han desarrollado gracias precisamente al trabajo del artista. Sin embargo un cambio operó: el marco. Ha sido criticada la decisión de proteger las obras en marcos de cristal, como si estas ya no tuvieran un marco de cartón.

Creo que tenemos que entender que una imagen nunca está sin marco y de ahí que no importe que este enmarcada y que a su vez tenga otro marco y otro marco. Es decir, el espacio museístico, el museo, la ciudad y el mundo son marcos. Por ello estas piezas continúan teniendo la importancia que habían tenido.

El decorado por patrones que roba de telas de mantel y cortinas nos interpela, pues en dichas imágenes es lo único a lo que estamos a acostumbrados a ver. De allí que use también residuos y escombros de madera y demás; solo esas instancias son nuestras. La iconografía en cambio nos aleja, nos lleva a un supuesto más allá: El círculo del deseo, el lugar del dinero, la visa para Europa y Estados Unidos.

Los residuos incluidos en la imagen son los que hacen posible su inestabilidad; se compone y se engaña. Se engalana con lo que hay. Es como un enamorado sin dinero, cositero y ordinario, fino y superficialmente limpio.

Marcos.

Empezamos a entender el engaño aun cuando este es obvio, cuando detenemos la mirada. Todo ver es detener el mundo; El engaño no está en los marcos de cartón de Gaitán, sino en la ostentosidad de la imagen convencional; las vallas de muchos metros, los letreros alumbrantes, la costosa disposición de la imagen en el mundo. Empezamos a entender el engaño aun cuando es obvio; y muchas veces anhelamos el truco; lo pasamos por alto.

El accidente en el cartón entonces parece un fino escudo de armas o el fino escudo de armas parece un accidente de cartón; hermosos decorados de abstracción vegetal que se pueden lograr en oro y en basura; ramificaciones y el deseo de componer llenando el espacio vacío, como lo explica Gombrich.

Todo nos interpela directamente cuando vemos los marcos gruesos y violentos de Jabón Rey y Cancha de tenis; Todo montón puede parecer cualquier cosa, porque ahí está nuestra condición humanoide de querer ver. Otro punto interesante es la relación entre el azul íntegramente limpio con la basura completamente sucia[1]. Como dice el vulgar dicho ¿Quién perfuma un bollo?

La imagen entonces a la vez que es enmarcada es des-enmarcada; cuando detenemos la mirada y vemos; vemos el marco, la galería, la ciudad y sus calles escombradas y el mundo; aunque para ver el mundo no nos baste esta vida y la otra.

Virutas de borrador

Las virutas de borrador son usadas en estas piezas a pesar de que no se usa el lápiz. No han borrado nada (evidente) pero están ahí. Y se han convertido en un vuelo de cuervos, en corona de espinas, es tapa de olla, etc. En este caso son cuervos. Rescatar este material es parte de la importancia de las obras de Gaitán, es quizá su conciencia de las cosas que le hacen componer de la manera que compone. En Ductos nasales destruye todo intento de definición, pues podría tener tantas connotaciones que cada una de ellas es tonta e incompleta. La pieza es por ello de mucha vitalidad. Las cosas en la imagen giran en torno a un conjunto de materiales ignorados, a los que la pretensión de belleza tan plástica y tan pobre les ha dado la espalda.

La Sala.

El juego Tapete-Asiento-Lámpara es la imagen más inestable de la muestra, pues es la que nos hace desear el engaño. Se pone en evidencia nuestra naturaleza, nuestra disposición a poner precios y preguntar costos. Nuestra incapacidad de flotar y nuestra incapacidad de tan siquiera USAR las cosas; otra vez creo que el engaño no está en estas piezas, sino en los objetos que se desean (en nosotros). En la imagen que queremos y el truco que comemos. Las piezas de Gaitán ponen al descubierto dicho mecanismo. Oportuno.

Una alfombra de tierra que se acomoda a la definición tradicional, pues alfombra significa conjunto de cosas que cubren el suelo; y es que el suelo mismo es una alfombra, así como todo lo que sobre él cae y reposa (el polvo, el césped, el concreto). Esta imagen es entonces inmaterial y revela que todo está suspendido de nada; es una imagen doble por su apariencia y su inmaterialidad. La lámpara con bolsas llenas de agua en la cual el agua y el cristal comparten propiedades de transparencia y pureza; brillo y sutileza, incoloro es un conductor de luz por excelencia: de ahí que no importe que sea una lámpara o una fuente luminosa. (A modo personal me recuerdan las limonadas empacadas en chuspa de los restaurantes y los domicilios en los cuales se cuelgan dichas bolsas y las decoraciones con discos compactos).

En esta ciudad durante esta navidad se hicieron árboles navideños con rabos de botella plástica, se hicieron faroles con tubos y se premiaron las cuadras mejor decoradas con los logos de marcas como Aguardiente Blanco del Valle y Claro. La navidad cambia sutilmente de materia; si bien, siempre se han utilizado diversos materiales para crear los adornos, hoy es mucho más evidente pues no fue solo en barrios sino en emplazamientos públicos. Grandes árboles de rabo-de-botella, un alumbrado lleno de logotipos y letreros. Han metido las marcas camufladas en la luz. Pero alumbran y es lo importante, es cristalino y es lo importante, es recursivo porque no hay para más. Adrián Gaitán, como artista que es, logra evidenciar una serie de problemas del entorno; manifiesta su postura frente a la materia y a las cosas; creo yo, relegando el concepto a su construcción. Desdeñando la definición en pro de la imagen y de la obra: un nuevo objeto que no es ni lo uno ni lo otro.


[1] Aunque quizá ya el sucio natural de las cosas haya sido extirpado, por seguridad e higiene de los coleccionistas.

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LA LETRA PEQUEÑA ES GRANDILOCUENTE.

Primer Número de la LETRA PEQUEÑA…

LO LEGITIMO Y LO SAGRADO” – ENSAYO SOBRE ARTE/INSTITUCIÓN – SAGRADO/LEGITIMO. REFLEXIÓN EN EL MARCO DEL VIII FESTIVAL DE PERFORMANCE, EN CALI – 20121.

El arte es incriticable – o – “El arte no tiene la culpa de sus instituciones”.

El arte como tal es inabarcable y no se puede criticar, aunque si se pueden criticar las instituciones. El artista es la máscara entre lo profano y lo sagrado; es el médium y por medio de él se materializa el arte y por medio del arte se materializa él mismo. Siendo institución y siendo artista se puede criticar2.

Creo que las instituciones, las organizaciones y dispositivos formales (circuito) también merecen un continuo examen. No sobra decir que las manifestaciones estéticas en tanto son universales como naturales al hombre son inabarcables, escapan a un programa positivo o a políticas de culturización3. Sin embargo la paradoja es que, a nivel histórico, el arte solo es posible en el agenciamiento de su institución.

Con respecto a los artistas, Gombrich manifiesta que el arte como tal no existe, que tan solo hay artistas4 en una posición análoga a la planteada al inicio de este texto. No es posible probar que existe el arte como tal pero si es posible probar que hay hombres que viven en pos de una búsqueda de sentido, lo cual demuestra el carácter utópico del arte (y el carácter necesariamente utópico de la plenitud) y la importancia de la performatividad del artista en su propio tiempo.

María Teresa Hincapié manifiesta con mucha razón que lo sagrado es lo que tiene Sentido, aquello que le da sentido a cada persona es sagrado. No es necesariamente la religión ni necesariamente la iglesia5. Es en la búsqueda de sentido que el hombre usa su tiempo, realmente. El artista entonces se mueve entre una búsqueda de sentido permanente, una búsqueda estética permanente: no solamente decora en diciembre, no solo pinta para sus tareas. Se mueve también entre la competitividad de un campo, difícil y hermético como lo es el campo del arte.

El arte es incriticable porque de lo que debemos hablar es de los artistas, de sus procesos (hasta donde el cronista sepa6) y de las instituciones que se encargan de hacer circular los objetos artísticos ya legitimados.

En este sentido he hecho hasta el momento una distinción entre la búsqueda de sentido de todos los seres humanos, búsqueda de lo sagrado; y que dicha búsqueda puede ser estética – en la permanencia de las preocupaciones estéticas – y por otro lado el proceso por el cual las instituciones confieren legitimidad y respaldo a dichas manifestaciones.

Los mismos artistas actúan como institución, pues son individuos que agencian un discurso; El chileno José Joaquín Brunner plantea el esquema de las políticas culturales según la relación entre las instituciones y los agentes, creo que en el caso del arte los agentes (artistas) son instituciones ellos mismos, pues agencian un momento del discurso por medio de su propia exposición. Este agenciamiento de la palabra no es más que su postura plástica. Otra forma de pensar en ello es el intercambio entre artistas, pues son ellos mismos críticos e influyen en el proceso de sus colegas.

Por último vemos que existe la paradoja que del arte no se puede hablar, este no responde ni tiene culpa de lo humano, pero en tanto se hable de lo que vemos y tenemos, en nuestros campos (contextos) hablamos tangencialmente del arte. Hablar en este caso es mentir, postular estados temporales de la mentira; y por ello no somos mentirosos.

Lo sagrado.

¿Por qué remonta el águila su temerario vuelo

cual siquiera intrépida al mismo sol llegar?

¡La unión es imposible! Dios quiso colocar

las aves en el aire, los astros en el cielo.”

Eustaquio Palacios – Alférez Real.

Gaviota soñadora que entre nubes

sobre las grises aguas tiemblas, subes”

James Joyce – Ulises.

 

El gesto7.

Durante el VIII Festival de Performance en Cali, un grupo de artistas decidieron hacer un cuadrado y estar ahí sin hacer nada. Durante media hora; el cuadrado se desfiguraba, se ampliaba, unos no resistían y otros se sumaban. Mucha gente se asomaba a ver que estaban haciendo y cuando se daban cuenta que no estaban haciendo nada se marchaban a ver otras acciones. Intento de No-Acción.

Este gesto produjo una reflexión un tanto cursi de mi parte, pues la imagen del grupo de artistas era una imagen análoga a gente rezando; incluso muchos de ellos tenían la cabeza agachada; realmente era una actitud muy extraña. Al darme cuenta de que se trataba de un cuadrado y una No-Acción (o un intento de cuadrado así como un intento de No-Acción) pensé que dicho intento reflejaba la importancia del festival en nuestro contexto. En ese momento sentí que el festival de performance tiene algo más allá de su legitimidad como institución y que permite algo más allá de arbitrariedades y tonterías.

Esta obra que llamaré La no-acción, como acción en “el lugar donde ocurren múltiples acciones” reunió aquellos cuya vida precisamente está en el Hacer. Los artistas (entre los cuales vi a artistas jóvenes ya muy reconocidos en la ciudad).

El gesto de quedarse quietos manifiesta una actitud de recogimiento en sí mismos, en sus propios cuerpos, independientemente de sus oficios o vidas cotidianas (independientemente del Continuum de sus Vidas). Quizá en sus mentes se dedicaron a contar los números como jugando escondite, quizá meditaron; no se sabe. Sin embargo este gesto se abrió entre los demás como un llamado de atención. Hubieron muchos espontáneos improvisados el día de la Jornada de Performance; y análogamente al que dice que para decir bobadas es mejor callar, este cuadrado quizá expresó: que mejor que hacer bobadas, es mejor no hacer nada (o hacerlas todas).

Lo sagrado.

Sagrado es una palabra extraña que suena muy pesada para el contexto local del arte (y demás). Lo sagrado apela al santo más que al héroe (interesante paralelo que me fue referido por Cesar Santa-Fe, pintor y maestro Caleño) y con ello se relaciona con lo vocacional más que con la hazaña8. El gesto del Cuadrado de Artistas a mi modo de ver demostraba que el festival aparte de legítimo fue un espacio con mucho sentido (dejando atrás la palabra sagrado, cuyas connotaciones siempre sonaran con campanas y togas). Dicho sentido apela a que son muchos aquellos que correspondieron con el lugar y el momento. Hubo acciones importantes y otras no tanto. Los artistas, creo yo, sintieron en el acontecimiento la oportunidad de exhibición y con ello le dieron la importancia que el festival merecía. Sin embargo cabe preguntarse cuántos de ellos viven en un performance continuo, es decir, quienes entre todos ellos desayunan-almuerzan-comen siendo artistas9. Esta performatividad del artista es la misma que vemos en la vida de los maestros cuyos actos y pensamientos nos han parecido dignos de ser relatados y mitificados en lo que se llama Historia del Arte.

Recordemos cómo los profesionales del Performance (de los cuales ninguno actuó en el festival, profesionales en el sentido de reconocimiento e importancia de sus trabajos) reconocen el cotidiano y la vida misma del cuerpo como instancias a convertirse en entidades, en obras; por medio del registro. Recordemos también que la oralidad (la radio Bemba) y la historia es una forma de registro y que no solo el Video Loop en Vivo es capaz de registrar acciones (del que sea).

Ante la nitidez el monstruo muere. El mito, sobre-filmado y sobre registrado, ya no se produce. Sin embargo es harina de otro costal.

Con el gesto reseñado finalmente se da a entender la importancia del festival en nuestro campo, la necesidad de intercambiar las acciones (intercambiar acciones es conversar) y de registrar más allá que con cámaras y video, con escritura y sobre todo con mentiras. Mentiras acerca del festival, mentiras acerca de los artistas y muchas mentiras alrededor de lo que nos consta, o creemos que nos consta.

Lo legitimo.

para ello tuvieron que instalar las industrias,
quebrar, morir, abandonar el lugar, dejar de barrer,
dejar de trapear;
tuvieron que instalar la baranda para que se ensuciara.
Para su gran instalación tuvieron que crear el sol.
Pintar de blanco las paredes.
Abandonar el mundo. La sensatez.
Cinco mil años después se hace posible este festival…

Fragmento de la Obra Caras Vemos.

El gesto.

Te compró tu Obra fue una intervención no programada en el marco del festival, en el cual un artista (Andy Guarro) canta una famosa y popular canción llamada Te compro tu novia cambiándole la letra pero conservando el ritmo. Es claro que la intención del artista fue criticar (y parodiar) el circuito del arte y sobretodo el mercado de obras. Sin embargo creo que esta obra o acción no logra su cometido por la ejecución y por la superficialidad conceptual de su planteamiento.

En primera instancia el artista no se disfraza, el artista es; y con ello quiero decir que, en cuanto al pseudónimo y la pinta tropical adoptada por el artista, no debe ser un atuendo que conlleve una carga semiótica previa; quizá sea un facilismo, por medio de un estereotipo llegar a criticar el ya desvencijado mercado del arte en Cali.

En una famosa película llamada THE PRESTIGE (El truco Final), el protagonista Alfred Borden (Christian Bale), expresa que el mago no se hace en el escenario, sino que su truco empieza en casa; el truco no se hace en el show sino que el mago vive (en) el truco. Enrique Buenaventura llegó a decir que los juegos (teatrales) había que llevarlos hasta su última instancia. En este sentido la obra Te compro tu obra falla pues es una crítica muy superficial.

En cuanto a la ejecución técnica del registro, se hace un video clip bailando en las salas del Museo de Arte Moderno La Tertulia, cuando esta institución, se sabe, está en crisis económica; si crítica una opulencia-sin-sentido vale decirle al artista que ya no hay opulencia, ni mercado, ni sentido, ni nada y mucho menos con el campo artístico caleño como anda.

Cuando Andy Guarro se toma el micrófono en la Jornada de Performance, quizá en su intento por criticar el mecanismo del Festival, cae en una acción problemática; sin embargo creo que esta acción es una manifestación de la actitud de algunos, al considerar maligno el hecho de vender pues están por fuera de un circuito simplemente por no tener obras. Este argumento es bastante peligroso, sin embargo siempre he considerado que al artista en su vocación, le importa poco o nada vender sus obras; La plata no es el motor de su mirada (pero debe tener mirada). También se debe pensar que si por un lado existen obras que responden a un mercado, por otro, el artista debe tener la capacidad de reconocer la alianza que hace con públicos lego (que son la mayoria), muchos de los cuales compran obras convencionales; Además está visto que el mercado compra de todo; Oscar Muñoz expresa que todo es susceptible de ser comprado en este mundo burgués (o algo así dice10).

Lo legitimo.

La legitimidad de las instituciones del campo del arte es algo que apenas empiezo a explicarme; es legítimo un museo, una institución cultural, es legítimo un artista. El arte no tiene la culpa de sus instituciones y para ello están los artistas, para cuestionar y hacer; aunque para ello deban re-evaluar sus propias creencias e identificar aquellas que les son heredadas por la irreflexión y la superficialidad.

El VIII Festival de Performance en Cali es un lugar legítimo de exhibición con todo y sus inconvenientes y críticas que se le pueda hacer. Por ahí han pasado importantes artistas como lo son Rosemberg Sandoval, Fernando Pertúz, Wilson Díaz y Pierre Pinocheli entre otros, así como obras que a mi modo de ver son muy buenas como por ejemplo los planteamientos de Leonardo Herrera en cuanto al cuerpo-la imagen-violencia (por ejemplo la obra con tomàs Reyes, en la cual se apuntan con un revolver, hasta quedar cansados de ello).

Lo legítimo y lo sagrado.

Hacer lo que en nuestras manos esté hacer. Agenciamientos. Discurso. Conciencia del tiempo. Mentir.

Todo lo anterior es mentira.

B.Huertas.

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1Ensayo que desarrolla un punto del manifiesto vocacional del Proyeccionismo

2 La máscara no es ficción. Por tanto, nada tiene de comedia o caricatura. La máscara es, ante todo, comunión, vehículo que sirve para cambiar de personalidad, para mutarse y confundir en una sola entidad los vínculos con el “otro” (o “lo otro”). Es metamorfosis o trueque del genio y figura propios, por otro genio y figura. Por ende es metamorfosis en doble vía, es decir para convertirse en “otro” y para que el “otro” se convierta en el “uno”, en el ego primero. Por consiguiente, con la máscara se llega a otra realidad, advirtiendo que esta otra realidad es tan verdadera, tan cierta y tan “natural” como la primera, como la trocada o la metamorfoseada.De la máscara se regresa. Es un viaje de ida y vuelta, aunque en ocasiones es necesaria la permanencia para poder utilizar los poderes del “otro” con mayor eficacia y durabilidad…Barney-Cabrera: TUMACO, ABSTRACCIÓN Y REALISMO – Enciclopedia Salvat Historia del Arte Colombiano.Como nota extra cabe anotar que es tanto la presencia real del “otro” de la máscara, que los Calimas ponían pequeñas mascaras a sus máscaras; Que donde hubieran rostros representados como en sus narigueras, pecheras y máscaras, ponían a su vez pequeñas mascaras con narigueras y orejeras. Y estas a su vez tenían pequeñísimas máscaras en sus orejeras y narigueras.

3 Por ejemplo, el alfabetismo y el aprendizaje del inglés como segunda lengua manifiestan que muchos saben leer y escribir, aunque una especie de neo-analfabetismo se haya a nivel de sentido y en la simplificación de las condiciones humanas más que al nivel técnico de leer o escribir. (cabe preguntarse ¿Qué se escribe y qué se lee?

4 Gombrich, E.H – La Historia del Arte.

5 María Teresa Hincapié – Otras voces, Otro Arte – Diez conversaciones con artistas colombianos – Entrevistas por Diego Garzón –Editorial Planeta.

6 Incluso, a mi modo de ver, el mismo artista debe hablar de su propio quehacer y del de los demás. Y aun así, hablando él mismo, su propio obra no puede ser agotada en la totalidad. Recuerde que si siempre tiene la impresión de estar perdiéndose de algo, entonces bienvenido a lo Humano.

7 Cabría pensar la pertinencia de usar la palabra gesto, junto o en vez de acción.

8 Sabemos que hay intentos de desacralizar lo sagrado por medio de simulacros de irreverencia, y que incluso en la lucha de conseguir una buena irreverencia, muchos se desvelan y viven en función de irreverenciar con lo cual terminan aportando al campo importantes posiciones e importantes formas de hacer arte. De hecho la mayoría del arte nacional ha nacido de la parodia, pues hay un punto entre la parodia y el homenaje donde la imagen gana. Creo que todo arte es irreverente, pero su fuerza no lo da la intención del artista sino la pertinencia de la imagen, o entidad en el caso del conceptual.

9 Hacer un performance en el marco del festival de performance, es como solo hacer el amor el día del amor y la amistad.

10 Oscar Muñoz – Otras voces, Otro Arte – Diez conversaciones con artistas colombianos – Entrevistas por Diego Garzón –Editorial Planeta.

FABRICANDO LA IMAGEN – COMENTARIOS SOBRE LA EXPOSICIÓN DE ERNESTO ORDOÑEZ EN LA BIBLIOTECA DEPARTAMENTAL DE CALI – 2012.

A Algunos les importa que sea verdad – o – el origen de la imagen (a modo de introducción).

En el mundo hay periodistas, también hay sujetos que están sujetos al dato y tienen la necesidad de un mundo comprobable y manejable. Estos sujetos le suelen atribuir a la imagen un cierto valor de verdad, la toman como una prueba irrefutable de algo, una forma de ilustrar lo que ya se sabía de antemano, lo dicho por un texto, extirpado de la figura. Estos sujetos no suelen ser los artistas que contrario a ello ven en la imagen un mundo tan complejo como el que forman sus propios ojos (otra imagen), ven la imagen en sincronía con el texto, con el mundo, la imagen total, la de la obra.

Ordoñez expone en la Biblioteca Departamental De Cali una serie de imágenes totales, un compendio de fantásticas tomas, mediadas por la intención de revelar lo artificial en lo fotográfico. Sabemos que la fotografía ha tenido en nuestra historia una tradición de índice o prueba de realidad, de este modo nos hemos inundado de imágenes y de fotos a tal punto que no nos damos cuenta que estamos repitiendo las figuras y las configuraciones, una y otra vez, como encerrados en un bucle. Inundaciones, asesinatos, destinos morales y educativos, la televisión para educar, guerrilla y violencia, policías y ladrones, goles y doping, piernas y reinados, etc. No hemos visto más a pesar de que tengamos la ilusión de una historia, la ilusión de más nitidez y una hiper-definición y de unos acontecimientos importantes. Es cierto que ha habido ciertos hechos polémicos, aparentemente trascendentales, exóticos o extraordinarios sin embargo siempre caen a un fondo común, a una fosa común de temas. Cabe anotar que no hablo de la realidad ni de cada una de las infinitas historias de vida de nuestra gente, como nos han etiquetado, sino más bien del digerido plato mediático donde no cabe lo particular, sino que más bien se repiten las tomas filmadas de viejas inundaciones y de viejas tomas guerrilleras, la imagen ilustra y de esta forma se doméstica.

Las fotografías de Colombia -en el Tiempo-, las postales de los paradisiacos lugares de este país, el reportaje de guerra, las carnales crónicas de Pirri (A quien se le ha comparado con Jaime Garzón) son figuras congeladas, iconos iconoclastas de una baraja de males que nos azotan y de bendiciones que nos bendicen; nuestra fauna congelada, nuestra guerrilla congelada, nuestra selección de futbol congelada, un país nevera.

La imagen Total  y las funciones semiológicas.

Ordoñez expone en la Biblioteca Departamental De Cali una serie de imágenes totales, mediadas por la intención de revelar lo artificial en lo fotográfico. La fotografía como aquello que existió en un momento determinado o escritura de la realidad es puesta en cuestión con la pintura de Ordoñez, apelando a la idea de lo maravilloso con sutiles Impertinencias semióticas dentro de una imagen que previamente ha sido instituida por los dispositivos de comunicación masiva.

Es un tipo de surrealismo entendido como la ejecución de intervenciones semióticas dentro de la convención de realidad o dentro de su representación; lejos de la vanguardia que todos conocemos, este surrealismo es la herramienta clave en la pintura de Ordoñez y la que apela a esa idea de lo maravilloso; en este caso lo maravilloso proviene de dos cosas, la primera de ellas es la distancia que se revela entre lo cotidiano y nosotros cuando la escena está pintada (y no fotografiada, una sobre-mediación), y lo segundo son los detalles mágicos o extra-cotidianos que no identificamos como extremas “surrealidades”. Es un juego muy sutil el de Ernesto Ordoñez.

El cuadro de la pareja en el rio es una escena donde nada de lo representado es descabellado, ningún detalle parece ajeno a la propia escena, con naturalidad vemos el cráneo y los extraños acercándose, como una escena posible, posible dentro de todo lo que hemos visto en el global de imágenes que a diario recibimos. Todos los cuadros poseen esta ambigüedad, la ambigüedad de un posible pero extraño momento. En ese sentido son imágenes totales, pues niegan la realidad pero nos hacen creer en otra posibilidad. Es aquello que en literatura apela a lo fantástico o a la realidad que preferimos (recordemos los cuadros de Ordoñez donde el artista crea exóticas criaturas y las inserta en nuestro congelado ecosistema – usa postales y fotos -)

Nota sobre el color.

El color usado por Ordoñez es un color lleno de contrastes bruscos entre las figuras, casi sin matices suaves ni colores pasteles. Estos pasteles los usa solo en el caso de que la figura representada tenga esa carga patética y hermosa como por ejemplo las fachadas de las casas de barrio. El uso del acrílico denota una intención figurativa, una atención a la concepción de escena y concepción de lo extraordinario sirviéndose del colorido panorama tropical. Son fotos y nuevos escenarios pintados, donde el empaste y los valores plásticos pasan a un segundo plano en una buena ejecución del color. El resultado tiene que ver con las postales y las impresiones masivas en revistas y periódicos, a mi modo de ver la intención no es crear contemplativos paisajes ni manifiestos del pigmento, sino postales, nuevos suvenires, violentas formas de recordar un país levemente descuadrado. Por ende el resultado final de esta pintura obedece a un interés publicitario y semiológico del artista, que se complementa con sus propuestas escultóricas.

Titulaciones.

No es lo mismo titular una obra como SIN TITULO a dejarla literalmente sin ficha técnica ni pistas sobre su contenido, sin índice. Esta carencia de índice indica varias preocupaciones de Ordoñez que a mi modo de ver son, revelar la imagen como un producto de consumo, listo y predeterminado a los hechos históricos (recordemos que la imagen periodística se suele repetir) y también dejar al libre albedrío la interpretación del cuadro.

La imagen como producto no necesita de títulos, así como cada lata de sardinas no necesita de nombre, ni cada cliente de los supermercados necesita de su nombre a la hora de comprar. Por lo tanto Ordoñez sabe que el espectador que ve el cuadro identifica la imagen como una escena posible y familiar, una escena que a pesar de no saber de dónde viene, sabe leerla de antemano; o sea que Ordoñez se sirve de la misma repetición mediática para crear su propuesta plástica. Sin importar que sea mentira o no, la plantea, la pone ahí para que se lea una foto-en-una-pintura, con algo extraño, una leve apelación al asombro como dice Wilson Nieva.

En segunda instancia, Ordoñez deja al libre albedrío la interpretación de la imagen suponiendo que el espectador posee un conocimiento previo de la escena, pero también supone que este espectador es sensible a las condiciones de la imagen. Es quizá esperar mucho de la gente, quizá una confianza en los lectores y de su saber previo, confundirlos para que cuestionen y por fin entablen una relación critica con el cuadro y con el resto de imágenes que ven a diario. No hay índice, ni títulos, ni ficha técnica, no importa que sea mentira, ni que el público la lea mal; no hay lectura errónea sino acomodada, acomodada a la creciente indigestión visual de todos nosotros.

Neumático.

La propuesta escultórica de Ordoñez hace parte de una gran investigación en torno a la mimesis y la plastilina, a todo lo que conlleva la trampa de ojo y el material usado, además de la escogencia de los objetos trasparentados por su doble maleable y efímero. Experto en crear esos dobles, inquietantes y casi que malignos por manifestar nuestra simpleza perceptiva, Ordoñez expone esta vez un neumático con todo y parches de plastilina, denotando la capacidad para divertirse a la hora de crear la obra. Un juego que toma serias connotaciones y que cuestiona fuertemente el momento perceptivo de la imagen, es decir, pone en duda el momento en que asumimos las convenciones y tenemos certezas acerca de la naturaleza de las cosas. Esta es una de las operaciones más importantes no solo del trabajo de Ernesto Ordoñez, sino del arte en general.

B. Huertas.

CALCOMANÍAS – CRÍTICA A CALCO, CALI JOVEN Y CONTEMPORÁNEO – OCTUBRE 2012 – EXPOSICIÓN EN EL CENTRO CULTURAL DE CALI.

El arte como Calcomanía.

Para un posterior ensayo de crítica (ensayando como hacer crítica) después de hablar un poco de las obras y los premios (https://delpulpo.wordpress.com/2012/11/01/obras-y-premios-calco-critica-a-calco-cali-joven-y-contemporaneo-octubre-2012-exposicion-en-el-centro-cultural-de-cali/), planteo esta lectura sobre algunos problemas globales que he visto en nuestro contexto artístico, basado en la convocatoria CALCO-2012.

Manía: Extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada. El problema con este concepto es amplío y lejos de quererlo solucionar, quiero más bien plantear cómo una manía puede ser perjudicial para la investigación en artes. No hablo de ningún modo del complejo mono-tematismo de personajes como Kafka o Botero y de muchos artistas y teóricos que nunca salen de una visión específica o de una preocupación durante su carrera, ni tampoco de la unidad formal de los estilos. La manía la identifico como un tema abordado superficialmente, caprichosamente y que, por si fuera poco, al parecer se pone de moda.

Identifico entonces: Reconocimiento-manía[1], la juventud como manía[2], lo ecológico como manía[3], el soporte como manía[4], la basura como manía[5], la falta de espacio como manía[6]

B. Huertas.


[1]                     Reconocer no es premiar; ni el reconocido es a veces merecedor del reconocimiento, pues título no es vocación y juventud no es talento. Quizá es meter el dedo en la llaga pero no es problema del arte que hayan tantos graduados en Cali, es problema de la pedagogía y las crecientes crisis del espíritu humano; la relación con el mundo y con los sistemas de vida llámense consumo, banalidad, espiritualidad. Quizá, como dice el eslogan de las mini-chips muchos no son tantos, y quizá pase algo más acá de la graduación, en lo concerniente al proceso de formación del artista y su vocación. Otra lectura, más problemática aún es que toda esta producción artística, (de graduados como no graduados) es producción precisamente artística, es producción con dimensiones estéticas y conceptuales que no se puede desechar por el simple hecho de ser producciones inmaduras o inseguras (en algunos casos carentes), ya que esto nos habla del campo mismo, de nuestras falencias y de lo que nos toca empezar a trabajar y dimensionar para asegurar un posible arte mejor (no cuantitativamente, obvio, sino cualitativamente, para ello debe evolucionar en conjunto con los artistas un conjunto de valores en arte).

[2]              La juventud como manía o aquellos que como Pirri hacen de la juventud su profesión. Si bien los participantes de Calco son todos jóvenes cabe preguntarse cuando dejan de serlo; ya que si bien esta categoría gira más en torno a su vitalidad y novedad (o surgimiento más bien) que a su edad real.

No debemos caer en la falacia de considerar lo joven como un valor necesariamente de calidad. Es viable reflexionar cómo un artista siempre será joven y siempre será viejo, sus decisiones y obras hablarán de él más que de su edad (más que su edad), pues es más importante es su visión y su particularidad.

Sabemos de antemano que nuestra época considera la juventud como un valor de virtud; las cremas anti-arrugas y los costosos tratamientos para conservar la juventud lo demuestran, desde la ropa-juvenil hasta los Botox; pero hay que cuestionar cómo la obra Sistema para avistamiento es una obra madura y consistente, mientras Intenciones para una cosa presenta los problemas de una búsqueda inexperta o joven. Además también podríamos preguntar sobre cuál es el límite de edad para considerarse joven.

La juventud por ser un concepto tan difuso se usa indiscriminadamente, pero precisamente debemos revelar sus implicaciones más importantes. Una de ellas es la aceptación de una obra inmadura, también la ilusión de reconocimiento que desde el gobierno se abre para los artistas; como cuando a los grafiteros les dan un murito y pintura para que expresen sus talentos, incluso matando el grafiti de raíz. Otra implicación es la de totalidad, es decir, los participantes de Calco, ¿son todos los artistas jóvenes de Cali?, o será necesario establecer categorías como joven de 20 a 24, de 24 a 27, de 27 a 30, etc.

Pensar en esta simple palabra revela una pretensión profunda de nuestro medio, la pretensión de aparente frescura y reconocimiento, la de espacios para los jóvenes como sinónimo de vida digna para un ellos que en el fondo no existe. Que quede claro que no quiero criticar el premio, ni desdeñar a los artistas que participaron, no, sino más bien hablar un poco de lo que hay tras-discurso de la institución.

Cuando digo que la juventud no existe, es porque esta juventud de hoy son todos. Todos los que figuran (pues precisamente para figurar hay que maquillarse de joven y joven novedoso).

 

[3]              Lo ecológico como manía gira en torno al uso de elementos naturales como postura espontanea de preocupación ecológica. Unos alfileres de chonta, un hogar de cascaras de plátano no es más ecológico que el uso de piedra para una escultura. Todos los elementos de un ecosistema, todos los materiales que encontremos los artistas para expresarnos, incluso aquellos más artificiales, nos hablan de una naturaleza. Recordemos los minerales extraídos para hacer micro-chips de computador, el plástico y el algodón, el cemento y la piedra, el yeso y el mármol. Mover estos elementos, tratarlos y disponerlos hacía un museo nos debe hablar de un uso del ecosistema.

Sin embargo hay una manía general, no solo de los artistas sino también del diseño verde o auto-sostenible, de usar este discurso como estrategia de venta y de ahorro de insumos hacía las empresas.

Cabe anotar que dicha preocupación es pertinente en nuestra actualidad, pero este discurso por ser tan superficial puede perjudicar la lectura y el planteamiento de las obras. El artista que use este discurso como principio corre el riesgo de no plantear buenas obras o simplemente hacer pañitos de aguas frías para vendérselos a las frentes más calientes, cuya fiebre nos tiene en crisis ambiental.

[4]             El soporte como manía nos habla de una búsqueda desesperada de soportes no formales para las obras de arte. Esta búsqueda maniática del cómo presentar la idea oculta la problemática de la forma, pues en muchos casos se vuelve más importante pensar el montaje que la composición misma o la concepción de obra. Con la intención de magnificar un planteamiento se pueden llegar a excesos que la obra no justifica. Hoy sabemos que obra y soporte, como obra y mundo son uno, pero no debe ser maniático. Ejemplos en Calco está Salto al vacío, Delicado y Hogar. Estas obras demuestran una falencia conceptual a mi modo de ver.

El caso más extremo es Sistema para un Avistamiento de Salazar en la cual casi toda la obra es soporte. En este caso se puede llamar instalación precisamente por esa fusión obra-soporte y por ende sale favorecida con las decisiones del artista.

Con Forestales Narváez demuestra que un televisor, simple e incluso de pantalla redonda sirve para exponer su imagen, la fuerza está en la concepción de la obra. Otro ejemplo negativo es el montaje de Ángela Villegas en Proartes, exposición llamada Espinosos, en el cual, como ya expresé con anterioridad, el soporte elegido para sus obras Paisajes es innecesario y no plantea mayor problemática para la presentación de las fotografías.

[5]              El uso de materiales precarios y austeros más que dialogar con nuestro contexto se está erigiendo como una predisposición en la investigación de algunos artistas. Esta predisposición les quita la oportunidad de ensayar con otros objetos que no sean objetos encontrados, de los que tanto hablo Bretón y Benjamin.

Claro está que el concepto de basura no es muy válido que digamos; pero se sabe que muchos acogen estos objetos gracias a una reflexión superficial y poco trabajada.

El caso de Adrián Gaitán es un ejemplo de una investigación que ha reconfigurado el concepto de basura, pues la trasciende como material; su preocupación no se encuentra tan a la deriva; sino que ha sido trabajada y llevada a diferentes propuestas de mucha fuerza conceptual y plástica. Lo que quiero decir es que no es la basura por ser basura, hay algo más allá que la simple utilización de basura u objetos encontrados, por ende la obra de Gaitán es muy importante.

Es cierto que debemos como artistas explorar materiales, pero también debemos explorar conceptos, posturas y formas de composición. Quizá haya que salir de los facilismos políticos como el reciclaje, lo joven, la basura como obra, los complicados soportes, para pasar a expresiones mucho más sinceras con el arte (o sea con nosotros mismos). En este sentido la respuesta es la misma que la respuesta a todo, trabajo y re-cuestionamiento.

 

[6]              La falta de espacios no le ata las manos al artista que produce.

UN VISTAZO A JULIO GIRALDO – APUNTES SOBRE LA OBRA DEL ARTISTA CALEÑO, EN SUS EXPOSICIONES EN PROARTES, EN LOS XIV SALONES REGIONALES Y EN CALCO, CALI JOVEN Y CONTEMPORÁNEO.

Hay una operación clara que gira en torno a la alta y baja cultura, distinción más obvia en las piezas que remiten a la música y a las esculturas que hablan del universo sonoro y la tradición; una tradición que el artista usa para marcar esa distancia que nos separa a todos como Lumpen de este país frente a los conciertos de cámara de las principales capitales del mundo. Es la misma distancia que separa al águila real del gallinazo e incluso del cóndor majestuoso pero carroñero, la misma distancia que separa un cuadro al derecho y otro al revés, la infranqueable grieta del amor y el deseo frente a sus objetos; día y noche, armonía y composición sobre improvisación y repeticiones caóticas.

Panorama.

Ha venido sonando Julio Giraldo en diferentes formas y ritmos, en particulares obras y exóticas rumbas nocturnas, espacios del revés caleño. Como un negativo de la ciudad la obra de este artista se va colando en la imaginería local, desde el fondo de esta olla sale entonces a flote en los espacios convencionales de exposición. En esos espacios encuentra un público diferente al nocturno, una ciudad diurna e interesada en el arte, que ha cuestionado fuertemente su obra pues su obra es difícil de asimilar. Por esta razón creo que la dimensión de sus piezas son un testimonio de cierta desesperanza, un desespero del mundo nocturno que encuentra en los Loops electrónicos, en el sintetizador y en el cemento el mejor asiento en las afueras de toda rumba donde nadie es bienvenido.

Hay que decir que su obra tiene marcados altibajos, estos altibajos ocasionan que su obra sea percibida sin una fuerza de concreción, que algunas piezas no parezcan de él y otras en cambio estén en comunicación directa con una supra-intención. Julio Giraldo es un artista muy joven que está precisamente en esa búsqueda, que se manifiesta entre otras cosas en la multiplicidad de sus soportes y en la variedad temática. El tiempo dirá pa donde va.

¿Divagar o no divagar?

Todo artista tiene una serie de divagaciones que a pesar de usar materiales para expresarlas, tienen un origen en el lenguaje y en la poética. Pocos de estos artistas se atreven a publicar o exponer dichas divagaciones, algunos las expresan en cartas, otros en manifiestos o en tertulias privadas, muchos las dejan para siempre dentro de sus libretas. A mi modo de ver los textos que Giraldo expone en piezas aparentemente descuidadas y mal pegadas, con una pintura chorreada sobre lo que parecen estibas de supermercado, son un marcado desacierto en lo expuesto en Proartes y en general dentro de su obra, pues considero que a veces estas divagaciones deben quedar en el secreto del artista, en su privacidad; por ser estas expresiones del lenguaje y el texto son como ideas que rebotan insistentemente en la cabeza, secretos de su hacer plástico que en este caso no le aportan sino que le restan a la exposición general.

Se convierten entonces como en quejidos patéticos, en gritos desesperados sin una fuerte propuesta plástica, a la que incluso se le puede criticar también el intento de parecer espontaneas; incluso son más interesantes sus cuadros al revés y las fotografías expuestas pues generan una impotencia al espectador, en su imposibilidad de mejorar algo que está funcionando mal. La fuerza de estas dos obras (Ubicadas en el primer piso de la exposición de Proartes) gira en torno a que despiertan en el público una frustración, les hace querer arreglar los objetos, les hace preguntarse sobre los múltiples mensajes sugeridos por el artista. Los marcos volteados son una expresión de ese revés nocturno y la oscuridad que hay detrás de toda gran obra de arte colgada.

Hay una operación clara que gira en torno a la alta y baja cultura, distinción más obvia en las piezas que remiten a la música y a las esculturas que hablan del universo sonoro y la tradición; una tradición que el artista usa para marcar esa distancia que nos separa a todos como Lumpen de este país frente a los conciertos de cámara de las principales capitales del mundo. Es la misma distancia que separa al águila real del gallinazo e incluso del cóndor majestuoso pero carroñero, la misma distancia que separa un cuadro al derecho y otro al revés, la infranqueable grieta del amor y el deseo frente a sus objetos; día y noche, armonía y composición sobre improvisación y repeticiones caóticas.

En fin, la obra de Giraldo logra en algunas piezas materializar nuestra posición llena de polillas y gorgojos. En otras no es muy acertado e incluso cae en la obviedad como si estuviera inseguro de sus más fuertes obras, que a mi modo de ver son la instalación de imágenes de gallinazos con luces estrambóticas, el estuche de violín con vestigios de que ha sido comido por bichos y sus esculturas con concreto.

Fauna: de cualquier ave, al gallinazo.

El artista no escoge su imagen como quien escoge una camisa, su decisión trasciende el acto de seleccionar pues siente en determinadas formas un misterio y un afán por dominarlas. A mi modo de ver el gallinazo es la imagen de una postura marcadamente política en la que confluye un interés por la forma y un interés por las connotaciones de este animal en nuestro contexto. La instalación con imágenes de gallinazos es una obra de mucha potencia en el sentido de que son imágenes que brillan y bailan al ritmo de los strober, imágenes que fueron pintadas posteriormente demarcando las fallas de un plumaje duro y acorazado; Era imposible ver la obra satisfactoriamente, se intentaba enfocar, fijar la mirada pero esta divagaba en el conjunto de imágenes; manchas y picos, animales familiares que de pronto han cobrado una distancia majestuosa, han sido exhibidos e iluminados, puestos en movimiento con luces.

Luego sabemos que en el mundo de la rumba, con las luces de los eclécticos metederos de la ciudad, todos nos vemos así, imposibles y variables, difusos y lejanos; manchas en el patio de una casa que ha sido tomada para convulsionar: la obra es un cáncer extirpado de esa noche, exhibido en una bandeja de metal, inofensivo y con las ultimas palpitaciones que un artista intenta traducir a todos aquellos que van a las exposiciones pero que nunca se expondrían a la densa noche.

Concreto.

Las esculturas con cemento de Giraldo son otro afortunado testimonio del revés como operación central, a mi modo de ver, de la plástica del artista; Lejos del mármol y el bronce, el cemento es la piedra que pisamos a diario, la vemos a diario y por eso precisamente no la vemos. Estando tan familiarizados con el gris urbano, la planteada alta cultura va al museo a ver hermosas composiciones en piedra y bronce, en mármol o lámina (no estoy diciendo que tal alta cultura exista o que sea esta la dinámica, sino que en el caso de la obra de Giraldo es conveniente plantear esa noción pues nos ayuda a demarcar una instancia donde no podremos entrar nunca); El cemento, piedra artificial y símbolo del bulto-de-progreso entonces es un ancla de lo que intenta representar, el ancla de los instrumentos musicales; pegados al piso por el peso de un progreso fallido, se convierten en aparatosos artefactos desactualizados y viejos, en el empotre de una música que no va a llegar lejos; en el tiempo de engorde de los gorgojos y las huellas de perro en el asfalto fresco. Particularmente su pieza del casete en cemento y las piezas de cemento con vidrio son interesantes muestras del peso de la civilización, toneladas de mierda que impiden volar a la música y al deseo; anclas.

Ladrillos – Librillos

Esta pieza expuesta en CALCO tiene la particularidad que funcionó mejor la primer vez que fue expuesta en Proartes, quedándose tal cual para su exposición en CALCO; quizá sea por políticas del concurso, pero a mi modo de ver, la obra puede ser llevada a extremos del juego artístico. Mientras en Proartes funcionaba por estar con obras relacionadas conceptualmente, en Calco se veía abandonada, sin fuerza y en una esquina con mucha debilidad. Estoy seguro que dicha imagen pesimista del libro puede ser intencional, libros abandonados a su suerte, amontonados en puntos ciegos del mundo. Sin embargo es extraño como en Calco ya no poseía la misma fuerza, porque, creo, es una obra que merece ser trascendida. La metáfora es simple y eso no es malo, al contrario dio en un punto concreto, a punta de ladrillo.

La obra Librillos de Julio Giraldo es una metáfora simple pero muy pertinente, muy buen juego semiótico de la apariencia. Se ponen en juego las relaciones con el libro en un contexto donde este es relegado, donde los festivales del libro generan ventas en estéticas corporales, narco-libros y consejos para la aparente buena vida; el libro denso y complejo es un ataque a este estilo de vida, es una pedrada a la mediocridad. Muchas propagandas ponen a niños cargando pesados libros, en peligro de morir herniados solo con el fin de promocionar la investigación en internet y los light-books. Las casas y la arquitectura se volatizan también, en los mundos virtuales no son necesarios los ladrillos; los Bites sin peso y casi infinitos miden ahora nuestras vidas. En cuanto al emplazamiento de la obra, es una lástima que pase tan desapercibida, tal y como pasa hoy con las bibliotecas.

(LINK: http://juliogiraldo.wordpress.com/arte/)

AHÍ NO SE ACUESTE – CRÍTICA A LA EXPOSICIÓN ESPINOSOS DE ANGELA VILLEGAS EN PROARTES – OCTUBRE 2012.

Amenazantes dispositivos esperan para su comodidad. Una plaza pública desde la cual voceros gritan las noticias, a vivas voces, todos a la vez, aturdiendo, confundiendo, distorsionando, explicando y discrepando: al final nadie oye, y este es precisamente el peligroso dispositivo donde no se puede uno acostar…
…El sentido predeterminado del icono político le resta fuerza a los cojines espinosos de Villegas, quiéralo o no, a diferencia de su arisca Gata GACHUZA.

 

Ángela Villegas.

“Los opuestos deben ponerse uno al lado del otro
en vez de mantenerse separados, pues su separación
sólo existe en la mente y se reconcilian al unirse.”
Ángela Villegas

 

Artista consagrada, de gran importancia para nuestro contexto es Ángela Villegas, quien llega a Proartes con ESPINOSOS, una exposición en la cual, como es costumbre en ella, crea un juego entre opuestos y estipula una serie de nociones que al ser contrarias plantean ese eterno juego artístico, sobre lo que es y lo que no es en su mutua relación. Sin embargo como es costumbre mía, es necesario hilvanar una serie de comentarios o críticas frente a su propuesta en nuestra ciudad, su ciudad de origen.

En el primer piso: Fragilidad – Paisajes del Sufrimiento.

Lloras tu y lloro yo
y el cielo también y el cielo también
Lloras tu y lloro yo
es fragilidad, es fragilidad

Fragilidad – Matías Aranda

 

A veces no hay definición más pertinente de las palabras que la definición que se usa, sin ser definición; Espinosos, la exposición de Ángela Villegas tiene como finalidad materializar una serie de tensiones, como por ejemplo la existente entre lo frágil y lo hostil, la naturaleza como creadora de cosas peligrosas para el hombre, como el mismo hombre y, cómo no, las espinas.

En primera instancia están las fotografías montadas en vidrios sobre tacos de madera, que muestran primerísimos planos de espinas atravesando algo, y algunos matices de colores rojos; en esta obra es importante el descubrimiento de las texturas y sobre-todo del lente macro de la cámara, pues todo acercamiento es dramático, ya que nos muestra un mundo que no percibimos normalmente (además de que está congelado); en este sentido, es claro que las composiciones son bellas imágenes de púas dispuestas en formas y colores. Sabemos de antemano que la artista se preocupa por la materialidad de los elementos de la naturaleza, configurando obras en las cuales son estos elementos los que componen una plástica; en este caso la plástica es pretenciosa, las agujas organizadas en filas dejan atrás su carácter terrorífico, se convierten en pelos, en paisajes, en disposiciones orgánicas de vellosidad artificial en marcos poco-convencionales. Quedan muchas preguntas sobre el soporte de las fotografías, que parece fortuito, parecido incluso al que usó Herlyng Ferla en la exposición Qué es la verdad en la Tertulia. Este soporte desafortunado para una fotografía, es otra pista que devela la flaqueza misma de la imagen y la necesidad que tiene de un detallito extra de fina coquetería.

Otro tanto pasa con las espinas negras insertadas sobre la pared, ya que, siendo estas tan duras y tan frágiles, fueron instaladas y no clavadas; Detallitos sutiles, que pueden cuestionar la fuerza de una obra: para instalar dichas espinas, se abrieron los huequitos con un taladro y luego metiendo la espina se resanó con estuco, para dar la sensación de que estaban clavadas. A mi modo de ver, aunque pueda parecer tonto decirlo, quizá todo no sea tan peligroso, quizá las espinas estén puestas ahí, superficialmente como mucho arte que se hace actualmente. Quizá no hay un proceso profundo, sino una búsqueda de la sensación final, búsqueda superficial para un público que necesita sentirse seguro de lo que va a comprar.  Por último, ¿fragilidad de qué nos habla la exposición? Quizá de la fragilidad de que están impresas en un papel fácilmente Biodegradable, lo cual más que aclarar la lectura, la enturbia más…

Segundo piso: Ahí no se acueste.

Amenazantes dispositivos esperan para su comodidad. Una plaza pública desde la cual voceros gritan las noticias, a vivas voces, todos a la vez, aturdiendo, confundiendo, distorsionando, explicando y discrepando: al final nadie oye, y este es precisamente el peligroso dispositivo donde no se puede uno acostar. La intención de Villegas es clara y elocuente, puede parecer incluso demasiado obvio apoyar los cojines (que no parecían cojines reales, sino cojines hechos para ser atravesados por espinas) con las noticias de la pared. Plaza pública, zócalo donde lo privado es público, donde las almohadas se convierten en armas, en chismorreos, se endurecen al punto de ser ladrillos. Plumas o chuzos. Sin embargo cabe anotar que el hecho de que una obra de arte se planteé con imágenes de políticos, no la convierte en una obra necesariamente política, o más bien, que el uso de iconos mediáticos no es el valor central de la crítica de la obra al mundo político, este apenas es uno de sus puntos; incluso el más obvio, y en este caso el que menos funciona.

Las imágenes así como las cosas, por ser las imágenes también cosas (en las obras) se gastan y su figurar puede cansar y hostigar; Cuando vemos por milésima vez la imagen de los políticos, esta vez en el museo, el símbolo ha perdido fuerza, está desteñido y la obra corre el riesgo de ser percibida igual.  El sentido predeterminado del icono le resta fuerza a los cojines espinosos de Villegas, quiéralo o no, a diferencia de su arisca Gata GACHUZA.