Archives for category: Crítica

Monumento a la Solidaridad

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LUTO CARECE DE OTRAS VAINAS – CRÍTICA SOBRE LA EXPOSICIÓN EN PROARTES, NOVIEMBRE 2012.

Una crítica a estas piezas gira en torno al uso superficial de los iconos de Cali. Ya que una cosa es saber traducir los imaginarios y el “Common Sense” de nuestra sociedad y otra cosa es poner el cerro de las tres cruces, cristo-rey y el chontaduro como alusiones tan superficiales que NOS CONVERTIMOS EN EXTRANJEROS EN NUESTRA TIERRA, incapaces de ver más allá; Parecemos gringos comprando cholaos.

El artista debe ser traductor del imaginario de la ciudad. El artista siente la brisa de la ciudad, una atmosfera que encierra una de las paradojas más grandes del arte: que es tan local y tan particular, que es universal y humano.

Luto carece de otras vainas.

Dibujos, afiches y otras vainas que no son otras vainas; El artista ha consagrado un estilo gráfico que lo acerca al diseño y nos expone unas piezas de muy buenos terminados, excelente ejecución y técnica. Es particularmente sui generis en Cali, ya que se ha visto la tendencia a “superar y evitar” el arte tradicional, la ilustración y la presentación en formatos tan “banales” como el afiche y el marco. Con esto quiero decir que vivimos un momento de intentos desesperados de crear arte, y con ello evidenciamos la insinceridad de ciertos creadores; Neurosis. Obviamente la noción de arte tradicional es tan traicionera como vacía, el temor a la ilustración que heredamos del conceptual se está superando y hoy se ha visto que los soportes “Exóticos” se agotan. ¿Qué queda detrás de todo ello?, pues procesos de creación, independientemente de su trascendencia son llevados a cabo. Lo vemos a diario en el arte internacional, pequeñas metáforas, obras extraordinarias en su simpleza. Las piezas de Luto son un afortunado proceso y lo más importante es que mantienen una coherencia temática. Aún sin poder llamarle estilo, vemos piezas consecuentes.

“Y más”.

El menú del día, las tiendas, las misceláneas, las comidas rápidas, las papelerías, ponen en sus avisos la expresión “…Y ALGO MÁS” en el mejor de los casos, o “alguito más” o “y mucho más”; en sus avisos incluyen la promesa de venta de lo indeterminado: aquello que no se buscó, pero que se encontró: la mejor de las compras. En el caso del volante de la exposición de Luto se prometen otras vainas, cosa que no se cumple.

Es sabido que el artista reparte mucho de su producción gráfica, que usa la distribución de publicaciones masivas y sus composiciones o diseños existen en su reproducción. El comic, de dónde saca muchas convenciones para sus piezas, el afiche, la revista (quizá haya que dejar de decirle FANZINE a todo eso) los personajes que desarrolla son testimonio de una práctica abierta y masiva; y la verdad pensé que durante la inauguración iba a repartir revistas o dibujos de su creación, como en otras oportunidades.

La gráfica.

A primera vista fue una exposición simple; sin embargo rescato la limpieza de sus piezas, la ejecución de la ilustración, que más que conceptos o discursos profundos del arte, tienen más bien una configuración local de diversas convenciones y herramientas propias del mundo de la gráfica.

Las convenciones tradicionales del comic se conjugan con los iconos y algunos de nuestros imaginarios caleños; A mi modo de ver, es muy necesario pensar el arte, pero también es necesario que existan artistas dedicados a trabajos coherentes, pues quiero pensar que su ilustración no debe quedar por fuera, por ser ilustración; Luto ha manejado una especie de línea que se ha relacionado con la creación de su Cine Club; No hay un límite que separe la imaginación y su práctica como artista del cine que ve; no hay una distancia entre sus gustos cinéfilos y lo que hace y por ello creo que disfruta realmente de lo que hace. El cine le da herramientas visuales, narrativas e incluso de estilo; Sus cuadros son por ello piezas refrescantes, muy bonitas además y con un sentido del humor en base al eje de oposición: FAMILIAR/NO FAMILIAR (¿cine?), incluso gira sobre la contradicción NIÑO/ADULTO, MONSTRUO/NORMAL. Cabe anotar que estos ejes son tópicos tocados por la producción del artista y que dejo por fuera el concepto de “Irreverencia”; noción sobre-dimensionada e incluso mal usada.

Muchos de los muchachos de la ciudad tienen una relación con la sociedad que les hace creer ser irreverentes, cuando la verdad nada de ello ocurre. Hoy la irreverencia sería altamente anti-social y delincuencial (el caos), por eso los irreverentes de hoy están en la periferia que Cali se ha empeñado en negar. Pero no me salgo más del tema.

Gringos comprando cholaos.

Una crítica a estas piezas y en general a muchos diseñadores que actualmente se gradúan en la ciudad es que usan superficialmente los iconos de Cali. Ya que una cosa es saber traducir los imaginarios y el “Common Sense” de nuestra sociedad y otra es poner el Cerro de las Tres Cruces, Cristo-Rey y el Chontaduro como alusiones tan superficiales que NOS CONVERTIMOS EN EXTRANJEROS EN NUESTRA TIERRA, incapaces de ver más allá; Parecemos gringos comprando cholaos.

El artista debe ser traductor del imaginario de la ciudad. El trabajo de Luto, que lleva bastante tiempo mirando hacia afuera, empieza a mirar pa´dentro, pero le falta bastante para llegar a sentir esa brisa, una atmosfera que encierra una de las paradojas más grande del arte: que es tan local y tan particular, que es universal y humana.

Familia.

Escandalizados trabajadores sociales y pequeños psicólogos recomiendan tener cuidado con el cine que se consume; cineastas preocupados por la moral edifican peliculitas de sello colombianas que buscan crear conciencia. Todo el mundo busca educar a todo el mundo, aconsejan, censuran, crean películas con fines morales, pequeños héroes que sonríen cuando compran un Yogurt simplemente porque en la caja registradora dice sonríe. Luto nos muestra otro cine, un cine que no quiere educar a nadie, un cine de consumo, como un perro caliente o un chorizo santarrosano; creo que es un lujo que uno debe darse, disfrutar de la recursividad del Serie B, de las temáticas superficiales, del absurdo y los héroes torpes. Aunque no sobra anotar que en muchas ocasiones lo superficial son nuestros ojos y no lo que vemos.

El logotipo de familia es la pieza que más expone la intención de artista, el juego entre el monstruo y el normal, entre el ciudadano bien y el ciudadano mal. El monstruo quizá ya no sea como lo pintan. Pero de todas formas es un buen logotipo. No quisiera saber que es un papel higiénico malo, en el mundo revés.

Conclusiones.

No hay última palabra. Hay unas piezas, huella de un proceso del artista que durante algunos años ha evolucionado en el uso de la gráfica y la técnica. El uso de nociones del diseño gráfico y la apertura al público que maneja como artista le hacen un personaje exótico tanto en su cine club como en su vestimenta. No sobra decirle que a veces no es suficiente con ello, quizá el trabajo continuo, en un medio tan problemático como este (el del arte), le lleve hacía un desarrollo conceptual más profundo o pertinente. Que siga dibujando. Me gustó mucho el nuevo logo de FAMILIA, le  felicito por el grado.

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OBJETOS ESCULTÓRICOS NO IDENTIFICADOS – COMENTARIO SOBRE LAS ESCULTURAS UBICADAS EN LOS PUENTES ELEVADOS DE LA AUTOPISTA SURORIENTAL CON CALLES 13, 15 Y 26. CALI.

Cactáceas.

En la Autopista Suroriental con calle 26 aparecieron unas esculturas de colores vivos, diseños de moderna pretensión decorativa; Esculturas sin señalización, con algunas rejas de protección y otras en espacio abierto.  Rechazando la forma, estos objetos están izados casi que arbitrariamente en las “Zonas Blandas” del puente, parecen haber llegado un día del espacio, parece que fueron abandonados por alguien, incluso parece que alguien quiso decorar dichas zonas; pero como es usual, dicha intención quedo a medias.

Se trata de “…esculturas de figuras de naturaleza viva, especies de Cactáceas y de naturaleza muerta, troncos de árboles de color, tienen una estructura en hierro, la cual va rodeada con una malla de fibra tejida y sucesivas capas de fibra de vidrio y resinas de poliéster, con acabados de pintura de poliuretano.[1]

El fin de este comentario no es cuestionar la temática cactácea de las esculturas pues toda iniciativa bien ejecutada puede demostrar pertinencia en todo contexto. Hace algún tiempo tuve una consideración acerca de estos objetos, que a mi modo de ver estaban abandonados; me parecían cosas toscas que no mejoraban para nada el decadente paisaje del lugar. Hay que saber que las zonas blandas de los puentes son zonas problemáticas, crisis sociales que no es de este blog abordar directamente; sin embargo creo que estas medidas estéticas son medidas desesperadas; una pretensión estética al servicio del maquillaje de la ciudad y el oportunismo de muchos funcionarios.

Zonas sin mantenimiento ni vigilancia, zonas de albergue que testimonian problemas más profundos – Aproveche, debajo del puente de la calle 26 con carrera 15 se alquila un espacio seguro; amoblado, cómodo y casi-privado

El fin de estas Cactáceas ha sido de colgadero de ropa, ha ocasionado preguntas a los que pasan por ahí. Al preguntarles a los vendedores y habitantes del sector estos dijeron no saber de qué se tratan. Parecen árboles.

El otro vestigio de una intensión decorativa práctica y de menor cuantía, fue el uso de gravas de colores a modo de jardines artificiales; una grava que no es necesario cuidar ni regar, ni cortar ni limpiar; caminos estáticos, falsos espacios naturales entre los nuevos adoquines instalados en la ciudad. A parte de la grava se instalaron unas piedras puntudas, accidentado terreno (parte de la herencia visual del monumento de la solidaridad, con las piedras puntudas y toscas) para determinar una frontera de mucho estilo y sacar definitivamente la indigencia de estos lugares.

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Empedradas también están las zonas blandas de los puentes; Piedras puntudas y caminos y jardines que nadie cuida. Intentaron quitarle la cama al loco. Ahora cuelga sus cosas en el cactus de fibra de vidrio. Buenas intenciones/malas ejecuciones, medidas estéticas desesperadas.

B. Huertas.


[1] SELECCIÓN ABREVIADA DE MENOR CUANTÍA No. 4133.0.26.017-2011.

–       PARA CONTRATAR “RECUPERACION PAISAJISTICA DE LAS ZONAS BLANDAS BAJO LOS PUENTES DE LA AUTOPISTA SUR ORIENTAL CON CALLES 13, 15 Y 26 EN LA COMUNA 9 DE SANTIAGO DE CALI, EN EL MARCO DEL PROYECTO BP 21043260” – 2011

–       https://www.contratos.gov.co/archivospuc1/2011/IE/276001001/11-11-570240/IE_PROCESO_11-11-570240_276001001_3255736.pdf

CALCOMANÍAS – CRÍTICA A CALCO, CALI JOVEN Y CONTEMPORÁNEO – OCTUBRE 2012 – EXPOSICIÓN EN EL CENTRO CULTURAL DE CALI.

El arte como Calcomanía.

Para un posterior ensayo de crítica (ensayando como hacer crítica) después de hablar un poco de las obras y los premios (https://delpulpo.wordpress.com/2012/11/01/obras-y-premios-calco-critica-a-calco-cali-joven-y-contemporaneo-octubre-2012-exposicion-en-el-centro-cultural-de-cali/), planteo esta lectura sobre algunos problemas globales que he visto en nuestro contexto artístico, basado en la convocatoria CALCO-2012.

Manía: Extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada. El problema con este concepto es amplío y lejos de quererlo solucionar, quiero más bien plantear cómo una manía puede ser perjudicial para la investigación en artes. No hablo de ningún modo del complejo mono-tematismo de personajes como Kafka o Botero y de muchos artistas y teóricos que nunca salen de una visión específica o de una preocupación durante su carrera, ni tampoco de la unidad formal de los estilos. La manía la identifico como un tema abordado superficialmente, caprichosamente y que, por si fuera poco, al parecer se pone de moda.

Identifico entonces: Reconocimiento-manía[1], la juventud como manía[2], lo ecológico como manía[3], el soporte como manía[4], la basura como manía[5], la falta de espacio como manía[6]

B. Huertas.


[1]                     Reconocer no es premiar; ni el reconocido es a veces merecedor del reconocimiento, pues título no es vocación y juventud no es talento. Quizá es meter el dedo en la llaga pero no es problema del arte que hayan tantos graduados en Cali, es problema de la pedagogía y las crecientes crisis del espíritu humano; la relación con el mundo y con los sistemas de vida llámense consumo, banalidad, espiritualidad. Quizá, como dice el eslogan de las mini-chips muchos no son tantos, y quizá pase algo más acá de la graduación, en lo concerniente al proceso de formación del artista y su vocación. Otra lectura, más problemática aún es que toda esta producción artística, (de graduados como no graduados) es producción precisamente artística, es producción con dimensiones estéticas y conceptuales que no se puede desechar por el simple hecho de ser producciones inmaduras o inseguras (en algunos casos carentes), ya que esto nos habla del campo mismo, de nuestras falencias y de lo que nos toca empezar a trabajar y dimensionar para asegurar un posible arte mejor (no cuantitativamente, obvio, sino cualitativamente, para ello debe evolucionar en conjunto con los artistas un conjunto de valores en arte).

[2]              La juventud como manía o aquellos que como Pirri hacen de la juventud su profesión. Si bien los participantes de Calco son todos jóvenes cabe preguntarse cuando dejan de serlo; ya que si bien esta categoría gira más en torno a su vitalidad y novedad (o surgimiento más bien) que a su edad real.

No debemos caer en la falacia de considerar lo joven como un valor necesariamente de calidad. Es viable reflexionar cómo un artista siempre será joven y siempre será viejo, sus decisiones y obras hablarán de él más que de su edad (más que su edad), pues es más importante es su visión y su particularidad.

Sabemos de antemano que nuestra época considera la juventud como un valor de virtud; las cremas anti-arrugas y los costosos tratamientos para conservar la juventud lo demuestran, desde la ropa-juvenil hasta los Botox; pero hay que cuestionar cómo la obra Sistema para avistamiento es una obra madura y consistente, mientras Intenciones para una cosa presenta los problemas de una búsqueda inexperta o joven. Además también podríamos preguntar sobre cuál es el límite de edad para considerarse joven.

La juventud por ser un concepto tan difuso se usa indiscriminadamente, pero precisamente debemos revelar sus implicaciones más importantes. Una de ellas es la aceptación de una obra inmadura, también la ilusión de reconocimiento que desde el gobierno se abre para los artistas; como cuando a los grafiteros les dan un murito y pintura para que expresen sus talentos, incluso matando el grafiti de raíz. Otra implicación es la de totalidad, es decir, los participantes de Calco, ¿son todos los artistas jóvenes de Cali?, o será necesario establecer categorías como joven de 20 a 24, de 24 a 27, de 27 a 30, etc.

Pensar en esta simple palabra revela una pretensión profunda de nuestro medio, la pretensión de aparente frescura y reconocimiento, la de espacios para los jóvenes como sinónimo de vida digna para un ellos que en el fondo no existe. Que quede claro que no quiero criticar el premio, ni desdeñar a los artistas que participaron, no, sino más bien hablar un poco de lo que hay tras-discurso de la institución.

Cuando digo que la juventud no existe, es porque esta juventud de hoy son todos. Todos los que figuran (pues precisamente para figurar hay que maquillarse de joven y joven novedoso).

 

[3]              Lo ecológico como manía gira en torno al uso de elementos naturales como postura espontanea de preocupación ecológica. Unos alfileres de chonta, un hogar de cascaras de plátano no es más ecológico que el uso de piedra para una escultura. Todos los elementos de un ecosistema, todos los materiales que encontremos los artistas para expresarnos, incluso aquellos más artificiales, nos hablan de una naturaleza. Recordemos los minerales extraídos para hacer micro-chips de computador, el plástico y el algodón, el cemento y la piedra, el yeso y el mármol. Mover estos elementos, tratarlos y disponerlos hacía un museo nos debe hablar de un uso del ecosistema.

Sin embargo hay una manía general, no solo de los artistas sino también del diseño verde o auto-sostenible, de usar este discurso como estrategia de venta y de ahorro de insumos hacía las empresas.

Cabe anotar que dicha preocupación es pertinente en nuestra actualidad, pero este discurso por ser tan superficial puede perjudicar la lectura y el planteamiento de las obras. El artista que use este discurso como principio corre el riesgo de no plantear buenas obras o simplemente hacer pañitos de aguas frías para vendérselos a las frentes más calientes, cuya fiebre nos tiene en crisis ambiental.

[4]             El soporte como manía nos habla de una búsqueda desesperada de soportes no formales para las obras de arte. Esta búsqueda maniática del cómo presentar la idea oculta la problemática de la forma, pues en muchos casos se vuelve más importante pensar el montaje que la composición misma o la concepción de obra. Con la intención de magnificar un planteamiento se pueden llegar a excesos que la obra no justifica. Hoy sabemos que obra y soporte, como obra y mundo son uno, pero no debe ser maniático. Ejemplos en Calco está Salto al vacío, Delicado y Hogar. Estas obras demuestran una falencia conceptual a mi modo de ver.

El caso más extremo es Sistema para un Avistamiento de Salazar en la cual casi toda la obra es soporte. En este caso se puede llamar instalación precisamente por esa fusión obra-soporte y por ende sale favorecida con las decisiones del artista.

Con Forestales Narváez demuestra que un televisor, simple e incluso de pantalla redonda sirve para exponer su imagen, la fuerza está en la concepción de la obra. Otro ejemplo negativo es el montaje de Ángela Villegas en Proartes, exposición llamada Espinosos, en el cual, como ya expresé con anterioridad, el soporte elegido para sus obras Paisajes es innecesario y no plantea mayor problemática para la presentación de las fotografías.

[5]              El uso de materiales precarios y austeros más que dialogar con nuestro contexto se está erigiendo como una predisposición en la investigación de algunos artistas. Esta predisposición les quita la oportunidad de ensayar con otros objetos que no sean objetos encontrados, de los que tanto hablo Bretón y Benjamin.

Claro está que el concepto de basura no es muy válido que digamos; pero se sabe que muchos acogen estos objetos gracias a una reflexión superficial y poco trabajada.

El caso de Adrián Gaitán es un ejemplo de una investigación que ha reconfigurado el concepto de basura, pues la trasciende como material; su preocupación no se encuentra tan a la deriva; sino que ha sido trabajada y llevada a diferentes propuestas de mucha fuerza conceptual y plástica. Lo que quiero decir es que no es la basura por ser basura, hay algo más allá que la simple utilización de basura u objetos encontrados, por ende la obra de Gaitán es muy importante.

Es cierto que debemos como artistas explorar materiales, pero también debemos explorar conceptos, posturas y formas de composición. Quizá haya que salir de los facilismos políticos como el reciclaje, lo joven, la basura como obra, los complicados soportes, para pasar a expresiones mucho más sinceras con el arte (o sea con nosotros mismos). En este sentido la respuesta es la misma que la respuesta a todo, trabajo y re-cuestionamiento.

 

[6]              La falta de espacios no le ata las manos al artista que produce.

OBRAS Y PREMIOS CALCO – CRÍTICA A CALCO, CALI JOVEN Y CONTEMPORÁNEO – OCTUBRE 2012 – EXPOSICIÓN EN EL CENTRO CULTURAL DE CALI.

Calco – Cali joven y Contemporáneo.

Es necesario dar más de un par de pasadas por el Centro Cultural de Cali para encontrar una gama de valores pertinentes y poder hablar de las obras expuestas bajo la convocatoria Calco. Son obras de muy difícil aceptación, no son propuestas fáciles (con lo cual no quiero decir que las haya, o que por ejemplo una pintura sea más fácil), sino más bien que son propuestas que intentan generar múltiples sentidos en afanes conceptuales, derrochando símbolos e incluso descuidando los problemas formales de las obras. Esta aseveración más que una crítica negativa es una forma de entender la intención y la preocupación de muchos de nuestros artistas y sobre todo relacionar sus objetos con un estado del arte más profundo. En el acta de premiación se expresa que el uso de materiales precarios y austeros produjo propuestas que nos remiten a estéticas ligadas al contexto. Sin embargo en ello hay sutiles problemas, que como grietas pequeñas pueden debilitar un monstruoso edificio de 15 pisos.

Dejando atrás nuestros primeros comentarios tales como “es una muestra interesante”, o “hay obras importantes” e incluso intentando superar el nivel medio de in-entendimiento propongo una lectura más allá del reconocimiento-positivo, más allá de que en la ciudad se gradúan muchos artistas y no hay espacios; es gente que está haciendo cosas. Este reconocimiento es un arma de doble filo. Por otro lado es necesario también insertar estos objetos en el universo del que intentan despegarse cuando son exhibidos en el tradicional museo. No se puede decir que no hay obras de mucha importancia y belleza, sin embargo es bueno intentar explicar por qué.

Los premios.

Sistema para avistamiento es sin duda la obra más importante de la muestra y merecedora del primer premio, a pesar precisamente del derroche de símbolos, materiales y connotaciones[1]. A mi modo de ver esa es precisamente la osadía de Salazar. El artista tiene una intención clara más allá de significar con cada cosa que plasma; tiene una visión global, como un arquitecto o un reciclador, ya que se propone una sola meta: parasitar el espacio del museo, casi tele-transportar un espacio contrario, como voltear una maleta deportiva develando así sus hilos mal cosidos, su tela de fondo, su tejido y los compartimiento secretos.

Como lo hizo en la curaduría Desde el malestar en Casamata, logra invadir el terreno de la sala de exposición, creando otro sub-espacio delimitado por un muro de madera, como un meta-muro, un meta-lenguaje que habla precisamente del lenguaje museístico. Irrespeta por ahí derecho al resto de las obras al dejarlas por fuera de su espacio de avistamiento.

Una cuestión para reflexionar es el uso de símbolos y la intención ingenua de que cada-cosita-signifique. Tengo mi postura personal frente a esto, ya que pretender que cada cosa que el artista ponga en una obra-instalación tenga un significado determinado por él mismo es tanto como pretencioso como imposible; el uso de una instalación de bombillos, conectados en circuito paralelo, en la cual el cable está puesto evidentemente para su avistamiento, los grabados sostenidos por alfileres naturales, el contenido de los grabados (grabados muy bellos y de muy buena técnica, no sobra decir), la madera despeinada, las tablas plateadas y demás elementicos que forman un gran conjunto (Sistema), a veces da la impresión de que lo vital sea tener muchas posibles connotaciones, como pescar en rio revuelto.

En este sentido hay un problema que Krauss ha identificado en sus análisis del marco con respecto a la delimitación de las obra de arte; es obvio primero que todo que no hay un significado determinante en cada cosita puesta en la instalación, segundo es obvio que la suma de cada cosita genera un tipo de sentido digámosle general y tercero ¿hasta cuando dejar de sumar cositas? ya que si bien la obra es delimitada por un muro de madera despelucada, hay cables, bombillos, hay tablas por fuera de la falsa pared y además es una obra parasito, una obra que no existiría sin el museo, entonces ¿también contamos el museo? Un parasito es un organismo que vive a costillas de otro y que en ocasiones ese otro lo necesita, como parte de un ciclo y un equilibrio biológico. En este caso el museo hace parte de la instalación, así como las gradas para bajar a ver la obra, las dos salas, el suelo, el vigilante y la rígida guía que pusieron, el ambiente high de la madera pulida y de color madera que tienen los auditorios en el Centro Cultural; es parte de la instalación el congelado ambiente de oficina, la comunicación asertiva del ambiente empresarial y político. Y todo esto hace parte del montaje por la sencilla razón de que el parasito se alimenta de ello, al punto de que puede llegar a perjudicar tanto su anfitrión que terminan siendo uno.

En este punto nos damos cuenta de una paradoja y por generar todas estas reflexiones, creo que es la obra más importante de la muestra, resulta un sistema de avistamiento con toques plateados, brillanticos que hipnotizaron a nuestros indios, grabados muy bellos que a su vez son tributo al grabado mismo como técnica. Derroche de símbolos porque no nos queda más que símbolos hoy que todos tenemos la sensación de ser muy racionales, pues los discursos de la razón se han colado hacía las filosofías espontaneas, formulaicas nuevas de la oralidad del consumo y la superación personal.

Objeto del deseo #3, es una obra que revela un universo y una mirada particular proveniente de la artista Natalia Betancourt; mediante el vídeo desnuda el fetiche y al revelarlo desnudo re-configura su matiz del deseo hacía un matiz trágico, evidenciando la carnal relación entre deseo y tragedia.

El emplazamiento de la obra nos sugiere una posición, un punto de vista particular, vulnerabilidad incluso del mismo aparato proyector. Alguien podría pisarlo pues pocos van por el mundo detallando el piso o el cielo; distraídos pasan a diario frente al amor de sus vidas y no lo ven.

Intenciones para una cosa y El arte de la repetición, son dos obras incluidas en las menciones especiales del evento de inauguración y premiación. Fue una sorpresa para todos ver la premiación en vivo y en directo. Haciendo gala de una intención melodramática el hombre del micrófono quiso dar los premios de atrás para adelante como lo hacen las reinas en Cartagena; pero muy serio Pablo Van Wong dijo no. Y es que hay que entender el momento de las cosas. El premio en arte no se da a la mejor obra, sino más bien, en torno a ello giran otros valores no cuantitativos ni determinantes.

Como decía, intenciones para una cosa es una instalación llamativa con un gran vacío conceptual; retomando nociones como el objeto encontrado, la suntuosidad, el movimiento, la luz y la instalación no ofrece nada más allá de lo planteado por otros artistas locales de mucha pertinencia. A mi modo de ver sería bueno conocer otras obras de la artista.

Por otro lado encuentro una relación más importante con el mundo nocturno, con las luces de discoteca y los espacios claustrofóbicos de una noche que no es salsera ni crossover en la ciudad. Una habitación vacía (van muy pocos a los chirreteaderos), con hermosa basura, brillantes y pequeños lujos, trances y momentos intrascendentes; todo ello mientras amanece y pasa el MIO.

El arte de la repetición es una obra fuerte, una buena idea, involucra materiales paradigmáticos y que por sí mismos intensifican el sentido de la obra. Develar el proceso, la concepción y la materialización es por sí mismo reflexionar sobre la crítica que la artista hace.

Las otras obras.

La obra Forestales, contrario a los problemas formales de algunas otras obras, simplemente compone una imagen que se puede analizar por planos y movimientos leves. La distancia abarcada por la toma y la concepción de paisaje crean un buen motivo para reflexionar sobre un problema ecológico, remitiéndonos a una imagen/composición de mucha poética. Narváez no se preocupa mucho por el soporte ni las implicaciones de la base del televisor, no amplia la problemática del cable y el dvd. (dvd que estaba apagado cuando fui a ver la obra y que me regañaron por haberlo prendido, quizá haya que decir que muchas veces los guías simplifican las dimensiones estéticas y conceptuales de las obras, sin embargo eso es tema de otro ensayo)

El emplazamiento del video denotaba que la intención del artista estaba dentro de la pantalla, en la bella imagen de los eucaliptos.

La obra Librillos de Julio Giraldo es una metáfora simple pero muy pertinente, muy buen juego semiótico de la apariencia. Se ponen en juego las relaciones con el libro en un contexto donde este es relegado, donde los festivales del libro generan ventas en estéticas corporales y consejos para la buena vida; el libro denso y complejo es un ataque a este estilo de vida, es una pedrada a la mediocridad. Muchas propagandas ponen a niños cargando pesados libros en peligro de morir herniados, solo con el fin de promocionar la investigación en internet. Las casas y la arquitectura se volatizan también, en los mundos virtuales no son necesarios los ladrillos; los Bites sin peso y casi infinitos miden ahora nuestras vidas. En cuanto al emplazamiento de la obra es una lástima que pase desapercibida tal y como pasa con los libros y las bibliotecas (estos lugares no se promocionan con gaseosas ni luces de neón).

Quiero Comida es una magnífica obra de pequeñas dimensiones hasta el momento en que uno lee el texto que se le añadió a un lado. Cobo sobre-expone el mensaje de su propuesta simplificando sus intenciones, intentando generar un mensaje moral con la obra lo cual puede significar la pérdida total del interés de parte del degustador (a veces más vale hablar de degustación que de expectación).
Valores como el color, el tamaño, la instalación, los mismos retratos que son hermosos y llamativos, caen bajo el peso de un texto fotocopiado y pegado al lado; como si el espectador fuera un tonto y sea necesario explicarle lo mal que esta el mundo. Más vale alabar sus pequeños dibujos, los cuales son de mucho buen-gusto.

Salto Al Vacío, pudo haber sido ganadora de la muestra si no hubiera cambiado su presentación a última hora. Esto no me consta, pero sé que la foto del catálogo es diferente a la instalación en el museo; podría apostar que el jurado anotó en el acta la recomendación el punto de “…Que las propuestas seleccionadas  sean montadas de acuerdo a como sean presentadas al jurado de selección” basándose en esta cama.

A mi modo de ver la pretensión del artista cambia radicalmente al sostener las tablas con Nylon y despegarlas de la pared. El conceptual no es tan arbitrario como parecería, al contrario, creo que es un tipo de arte que demanda cuidado en cada detalle que el artista puede manejar con sus manos.

De una arquitectura esplendida, pues la cama tenían unas tablas que se volvían escaleras, era un buen ejemplo de cómo se puede reconfigurar un objeto de manera sutil, sin recargas simbólicas y de manera concreta. Sin embargo en la instalación en Calco ya no eran escalones empotrados a la pared, sino tablas voladoras a las cuales el Nylon quería vernos la cara de ingenuos, estaba pretendido “invisivilizar” los hilos, y este hecho no es sino develar una intención estética que se ha quedado vacía de metáfora. Análogo al problema del adorno, la escultura perdió mucha fuerza en su re-versión.

B. Huertas


[1] Cabe preguntarse si se trata de una obra joven, y no lo digo por la edad de Salazar, aspecto entre otras cosas muy impertinente, ya que no se podría decir que un artista como Oscar Muñoz está viejo. Este es un gran problema del concepto de juventud, ya que creo que la obra de Salazar se encuentra en un planteamiento más maduro que muchos de los que estaban en la muestra, sin embargo se abre paso junto con ellos en el mismo campo competitivo. La juventud como vitalidad está presente en los artistas, sean de la edad que sea.

UN VISTAZO A JULIO GIRALDO – APUNTES SOBRE LA OBRA DEL ARTISTA CALEÑO, EN SUS EXPOSICIONES EN PROARTES, EN LOS XIV SALONES REGIONALES Y EN CALCO, CALI JOVEN Y CONTEMPORÁNEO.

Hay una operación clara que gira en torno a la alta y baja cultura, distinción más obvia en las piezas que remiten a la música y a las esculturas que hablan del universo sonoro y la tradición; una tradición que el artista usa para marcar esa distancia que nos separa a todos como Lumpen de este país frente a los conciertos de cámara de las principales capitales del mundo. Es la misma distancia que separa al águila real del gallinazo e incluso del cóndor majestuoso pero carroñero, la misma distancia que separa un cuadro al derecho y otro al revés, la infranqueable grieta del amor y el deseo frente a sus objetos; día y noche, armonía y composición sobre improvisación y repeticiones caóticas.

Panorama.

Ha venido sonando Julio Giraldo en diferentes formas y ritmos, en particulares obras y exóticas rumbas nocturnas, espacios del revés caleño. Como un negativo de la ciudad la obra de este artista se va colando en la imaginería local, desde el fondo de esta olla sale entonces a flote en los espacios convencionales de exposición. En esos espacios encuentra un público diferente al nocturno, una ciudad diurna e interesada en el arte, que ha cuestionado fuertemente su obra pues su obra es difícil de asimilar. Por esta razón creo que la dimensión de sus piezas son un testimonio de cierta desesperanza, un desespero del mundo nocturno que encuentra en los Loops electrónicos, en el sintetizador y en el cemento el mejor asiento en las afueras de toda rumba donde nadie es bienvenido.

Hay que decir que su obra tiene marcados altibajos, estos altibajos ocasionan que su obra sea percibida sin una fuerza de concreción, que algunas piezas no parezcan de él y otras en cambio estén en comunicación directa con una supra-intención. Julio Giraldo es un artista muy joven que está precisamente en esa búsqueda, que se manifiesta entre otras cosas en la multiplicidad de sus soportes y en la variedad temática. El tiempo dirá pa donde va.

¿Divagar o no divagar?

Todo artista tiene una serie de divagaciones que a pesar de usar materiales para expresarlas, tienen un origen en el lenguaje y en la poética. Pocos de estos artistas se atreven a publicar o exponer dichas divagaciones, algunos las expresan en cartas, otros en manifiestos o en tertulias privadas, muchos las dejan para siempre dentro de sus libretas. A mi modo de ver los textos que Giraldo expone en piezas aparentemente descuidadas y mal pegadas, con una pintura chorreada sobre lo que parecen estibas de supermercado, son un marcado desacierto en lo expuesto en Proartes y en general dentro de su obra, pues considero que a veces estas divagaciones deben quedar en el secreto del artista, en su privacidad; por ser estas expresiones del lenguaje y el texto son como ideas que rebotan insistentemente en la cabeza, secretos de su hacer plástico que en este caso no le aportan sino que le restan a la exposición general.

Se convierten entonces como en quejidos patéticos, en gritos desesperados sin una fuerte propuesta plástica, a la que incluso se le puede criticar también el intento de parecer espontaneas; incluso son más interesantes sus cuadros al revés y las fotografías expuestas pues generan una impotencia al espectador, en su imposibilidad de mejorar algo que está funcionando mal. La fuerza de estas dos obras (Ubicadas en el primer piso de la exposición de Proartes) gira en torno a que despiertan en el público una frustración, les hace querer arreglar los objetos, les hace preguntarse sobre los múltiples mensajes sugeridos por el artista. Los marcos volteados son una expresión de ese revés nocturno y la oscuridad que hay detrás de toda gran obra de arte colgada.

Hay una operación clara que gira en torno a la alta y baja cultura, distinción más obvia en las piezas que remiten a la música y a las esculturas que hablan del universo sonoro y la tradición; una tradición que el artista usa para marcar esa distancia que nos separa a todos como Lumpen de este país frente a los conciertos de cámara de las principales capitales del mundo. Es la misma distancia que separa al águila real del gallinazo e incluso del cóndor majestuoso pero carroñero, la misma distancia que separa un cuadro al derecho y otro al revés, la infranqueable grieta del amor y el deseo frente a sus objetos; día y noche, armonía y composición sobre improvisación y repeticiones caóticas.

En fin, la obra de Giraldo logra en algunas piezas materializar nuestra posición llena de polillas y gorgojos. En otras no es muy acertado e incluso cae en la obviedad como si estuviera inseguro de sus más fuertes obras, que a mi modo de ver son la instalación de imágenes de gallinazos con luces estrambóticas, el estuche de violín con vestigios de que ha sido comido por bichos y sus esculturas con concreto.

Fauna: de cualquier ave, al gallinazo.

El artista no escoge su imagen como quien escoge una camisa, su decisión trasciende el acto de seleccionar pues siente en determinadas formas un misterio y un afán por dominarlas. A mi modo de ver el gallinazo es la imagen de una postura marcadamente política en la que confluye un interés por la forma y un interés por las connotaciones de este animal en nuestro contexto. La instalación con imágenes de gallinazos es una obra de mucha potencia en el sentido de que son imágenes que brillan y bailan al ritmo de los strober, imágenes que fueron pintadas posteriormente demarcando las fallas de un plumaje duro y acorazado; Era imposible ver la obra satisfactoriamente, se intentaba enfocar, fijar la mirada pero esta divagaba en el conjunto de imágenes; manchas y picos, animales familiares que de pronto han cobrado una distancia majestuosa, han sido exhibidos e iluminados, puestos en movimiento con luces.

Luego sabemos que en el mundo de la rumba, con las luces de los eclécticos metederos de la ciudad, todos nos vemos así, imposibles y variables, difusos y lejanos; manchas en el patio de una casa que ha sido tomada para convulsionar: la obra es un cáncer extirpado de esa noche, exhibido en una bandeja de metal, inofensivo y con las ultimas palpitaciones que un artista intenta traducir a todos aquellos que van a las exposiciones pero que nunca se expondrían a la densa noche.

Concreto.

Las esculturas con cemento de Giraldo son otro afortunado testimonio del revés como operación central, a mi modo de ver, de la plástica del artista; Lejos del mármol y el bronce, el cemento es la piedra que pisamos a diario, la vemos a diario y por eso precisamente no la vemos. Estando tan familiarizados con el gris urbano, la planteada alta cultura va al museo a ver hermosas composiciones en piedra y bronce, en mármol o lámina (no estoy diciendo que tal alta cultura exista o que sea esta la dinámica, sino que en el caso de la obra de Giraldo es conveniente plantear esa noción pues nos ayuda a demarcar una instancia donde no podremos entrar nunca); El cemento, piedra artificial y símbolo del bulto-de-progreso entonces es un ancla de lo que intenta representar, el ancla de los instrumentos musicales; pegados al piso por el peso de un progreso fallido, se convierten en aparatosos artefactos desactualizados y viejos, en el empotre de una música que no va a llegar lejos; en el tiempo de engorde de los gorgojos y las huellas de perro en el asfalto fresco. Particularmente su pieza del casete en cemento y las piezas de cemento con vidrio son interesantes muestras del peso de la civilización, toneladas de mierda que impiden volar a la música y al deseo; anclas.

Ladrillos – Librillos

Esta pieza expuesta en CALCO tiene la particularidad que funcionó mejor la primer vez que fue expuesta en Proartes, quedándose tal cual para su exposición en CALCO; quizá sea por políticas del concurso, pero a mi modo de ver, la obra puede ser llevada a extremos del juego artístico. Mientras en Proartes funcionaba por estar con obras relacionadas conceptualmente, en Calco se veía abandonada, sin fuerza y en una esquina con mucha debilidad. Estoy seguro que dicha imagen pesimista del libro puede ser intencional, libros abandonados a su suerte, amontonados en puntos ciegos del mundo. Sin embargo es extraño como en Calco ya no poseía la misma fuerza, porque, creo, es una obra que merece ser trascendida. La metáfora es simple y eso no es malo, al contrario dio en un punto concreto, a punta de ladrillo.

La obra Librillos de Julio Giraldo es una metáfora simple pero muy pertinente, muy buen juego semiótico de la apariencia. Se ponen en juego las relaciones con el libro en un contexto donde este es relegado, donde los festivales del libro generan ventas en estéticas corporales, narco-libros y consejos para la aparente buena vida; el libro denso y complejo es un ataque a este estilo de vida, es una pedrada a la mediocridad. Muchas propagandas ponen a niños cargando pesados libros, en peligro de morir herniados solo con el fin de promocionar la investigación en internet y los light-books. Las casas y la arquitectura se volatizan también, en los mundos virtuales no son necesarios los ladrillos; los Bites sin peso y casi infinitos miden ahora nuestras vidas. En cuanto al emplazamiento de la obra, es una lástima que pase tan desapercibida, tal y como pasa hoy con las bibliotecas.

(LINK: http://juliogiraldo.wordpress.com/arte/)

AHÍ NO SE ACUESTE – CRÍTICA A LA EXPOSICIÓN ESPINOSOS DE ANGELA VILLEGAS EN PROARTES – OCTUBRE 2012.

Amenazantes dispositivos esperan para su comodidad. Una plaza pública desde la cual voceros gritan las noticias, a vivas voces, todos a la vez, aturdiendo, confundiendo, distorsionando, explicando y discrepando: al final nadie oye, y este es precisamente el peligroso dispositivo donde no se puede uno acostar…
…El sentido predeterminado del icono político le resta fuerza a los cojines espinosos de Villegas, quiéralo o no, a diferencia de su arisca Gata GACHUZA.

 

Ángela Villegas.

“Los opuestos deben ponerse uno al lado del otro
en vez de mantenerse separados, pues su separación
sólo existe en la mente y se reconcilian al unirse.”
Ángela Villegas

 

Artista consagrada, de gran importancia para nuestro contexto es Ángela Villegas, quien llega a Proartes con ESPINOSOS, una exposición en la cual, como es costumbre en ella, crea un juego entre opuestos y estipula una serie de nociones que al ser contrarias plantean ese eterno juego artístico, sobre lo que es y lo que no es en su mutua relación. Sin embargo como es costumbre mía, es necesario hilvanar una serie de comentarios o críticas frente a su propuesta en nuestra ciudad, su ciudad de origen.

En el primer piso: Fragilidad – Paisajes del Sufrimiento.

Lloras tu y lloro yo
y el cielo también y el cielo también
Lloras tu y lloro yo
es fragilidad, es fragilidad

Fragilidad – Matías Aranda

 

A veces no hay definición más pertinente de las palabras que la definición que se usa, sin ser definición; Espinosos, la exposición de Ángela Villegas tiene como finalidad materializar una serie de tensiones, como por ejemplo la existente entre lo frágil y lo hostil, la naturaleza como creadora de cosas peligrosas para el hombre, como el mismo hombre y, cómo no, las espinas.

En primera instancia están las fotografías montadas en vidrios sobre tacos de madera, que muestran primerísimos planos de espinas atravesando algo, y algunos matices de colores rojos; en esta obra es importante el descubrimiento de las texturas y sobre-todo del lente macro de la cámara, pues todo acercamiento es dramático, ya que nos muestra un mundo que no percibimos normalmente (además de que está congelado); en este sentido, es claro que las composiciones son bellas imágenes de púas dispuestas en formas y colores. Sabemos de antemano que la artista se preocupa por la materialidad de los elementos de la naturaleza, configurando obras en las cuales son estos elementos los que componen una plástica; en este caso la plástica es pretenciosa, las agujas organizadas en filas dejan atrás su carácter terrorífico, se convierten en pelos, en paisajes, en disposiciones orgánicas de vellosidad artificial en marcos poco-convencionales. Quedan muchas preguntas sobre el soporte de las fotografías, que parece fortuito, parecido incluso al que usó Herlyng Ferla en la exposición Qué es la verdad en la Tertulia. Este soporte desafortunado para una fotografía, es otra pista que devela la flaqueza misma de la imagen y la necesidad que tiene de un detallito extra de fina coquetería.

Otro tanto pasa con las espinas negras insertadas sobre la pared, ya que, siendo estas tan duras y tan frágiles, fueron instaladas y no clavadas; Detallitos sutiles, que pueden cuestionar la fuerza de una obra: para instalar dichas espinas, se abrieron los huequitos con un taladro y luego metiendo la espina se resanó con estuco, para dar la sensación de que estaban clavadas. A mi modo de ver, aunque pueda parecer tonto decirlo, quizá todo no sea tan peligroso, quizá las espinas estén puestas ahí, superficialmente como mucho arte que se hace actualmente. Quizá no hay un proceso profundo, sino una búsqueda de la sensación final, búsqueda superficial para un público que necesita sentirse seguro de lo que va a comprar.  Por último, ¿fragilidad de qué nos habla la exposición? Quizá de la fragilidad de que están impresas en un papel fácilmente Biodegradable, lo cual más que aclarar la lectura, la enturbia más…

Segundo piso: Ahí no se acueste.

Amenazantes dispositivos esperan para su comodidad. Una plaza pública desde la cual voceros gritan las noticias, a vivas voces, todos a la vez, aturdiendo, confundiendo, distorsionando, explicando y discrepando: al final nadie oye, y este es precisamente el peligroso dispositivo donde no se puede uno acostar. La intención de Villegas es clara y elocuente, puede parecer incluso demasiado obvio apoyar los cojines (que no parecían cojines reales, sino cojines hechos para ser atravesados por espinas) con las noticias de la pared. Plaza pública, zócalo donde lo privado es público, donde las almohadas se convierten en armas, en chismorreos, se endurecen al punto de ser ladrillos. Plumas o chuzos. Sin embargo cabe anotar que el hecho de que una obra de arte se planteé con imágenes de políticos, no la convierte en una obra necesariamente política, o más bien, que el uso de iconos mediáticos no es el valor central de la crítica de la obra al mundo político, este apenas es uno de sus puntos; incluso el más obvio, y en este caso el que menos funciona.

Las imágenes así como las cosas, por ser las imágenes también cosas (en las obras) se gastan y su figurar puede cansar y hostigar; Cuando vemos por milésima vez la imagen de los políticos, esta vez en el museo, el símbolo ha perdido fuerza, está desteñido y la obra corre el riesgo de ser percibida igual.  El sentido predeterminado del icono le resta fuerza a los cojines espinosos de Villegas, quiéralo o no, a diferencia de su arisca Gata GACHUZA.