ADRIÁN GAITÁN DISPONE – COMENTARIO SOBRE LA EXPOSICIÓN/DISPOSICIÓN EN LA GALERIA RYM – 2012.

Serie Mamíferos.

Hemos heredado el impulso a necesitar. De ello también hemos heredado todo un patrimonio empresarial. Somos el recipiente donde ha caído todo el plan progresista de los últimos siglos. Escurrido y cuajado, podrido se come en los altos círculos; quesos malolientes, finas leches y productos que ninguno de nosotros ni siquiera tendrá la oportunidad de oler. Pero ahí están, ¿Dónde? En el mismo planeta. Su imagen está ahí, también; congelada en el tiempo; anteriormente las etiquetas eran pintadas a mano; Iconografías heredadas. Empaque y muestre, el producto empezó a necesitar un rostro, un logo. Pronto se necesitará otro planeta para ellos, los productos con perfil emocional. En fin.

Pintadas sobre patéticas telas, la serie mamíferos de Gaitán toma varios momentos de la imagen y de ahí su fuerza. Gaitán acostumbra a in-estabilizar la imagen. El arte in-estabiliza. Algunas de estas piezas ya habían sido expuestas con anterioridad pero solo en el presente las dispone, las ofrece sin temor, están en posición de salir, se han desarrollado gracias precisamente al trabajo del artista. Sin embargo un cambio operó: el marco. Ha sido criticada la decisión de proteger las obras en marcos de cristal, como si estas ya no tuvieran un marco de cartón.

Creo que tenemos que entender que una imagen nunca está sin marco y de ahí que no importe que este enmarcada y que a su vez tenga otro marco y otro marco. Es decir, el espacio museístico, el museo, la ciudad y el mundo son marcos. Por ello estas piezas continúan teniendo la importancia que habían tenido.

El decorado por patrones que roba de telas de mantel y cortinas nos interpela, pues en dichas imágenes es lo único a lo que estamos a acostumbrados a ver. De allí que use también residuos y escombros de madera y demás; solo esas instancias son nuestras. La iconografía en cambio nos aleja, nos lleva a un supuesto más allá: El círculo del deseo, el lugar del dinero, la visa para Europa y Estados Unidos.

Los residuos incluidos en la imagen son los que hacen posible su inestabilidad; se compone y se engaña. Se engalana con lo que hay. Es como un enamorado sin dinero, cositero y ordinario, fino y superficialmente limpio.

Marcos.

Empezamos a entender el engaño aun cuando este es obvio, cuando detenemos la mirada. Todo ver es detener el mundo; El engaño no está en los marcos de cartón de Gaitán, sino en la ostentosidad de la imagen convencional; las vallas de muchos metros, los letreros alumbrantes, la costosa disposición de la imagen en el mundo. Empezamos a entender el engaño aun cuando es obvio; y muchas veces anhelamos el truco; lo pasamos por alto.

El accidente en el cartón entonces parece un fino escudo de armas o el fino escudo de armas parece un accidente de cartón; hermosos decorados de abstracción vegetal que se pueden lograr en oro y en basura; ramificaciones y el deseo de componer llenando el espacio vacío, como lo explica Gombrich.

Todo nos interpela directamente cuando vemos los marcos gruesos y violentos de Jabón Rey y Cancha de tenis; Todo montón puede parecer cualquier cosa, porque ahí está nuestra condición humanoide de querer ver. Otro punto interesante es la relación entre el azul íntegramente limpio con la basura completamente sucia[1]. Como dice el vulgar dicho ¿Quién perfuma un bollo?

La imagen entonces a la vez que es enmarcada es des-enmarcada; cuando detenemos la mirada y vemos; vemos el marco, la galería, la ciudad y sus calles escombradas y el mundo; aunque para ver el mundo no nos baste esta vida y la otra.

Virutas de borrador

Las virutas de borrador son usadas en estas piezas a pesar de que no se usa el lápiz. No han borrado nada (evidente) pero están ahí. Y se han convertido en un vuelo de cuervos, en corona de espinas, es tapa de olla, etc. En este caso son cuervos. Rescatar este material es parte de la importancia de las obras de Gaitán, es quizá su conciencia de las cosas que le hacen componer de la manera que compone. En Ductos nasales destruye todo intento de definición, pues podría tener tantas connotaciones que cada una de ellas es tonta e incompleta. La pieza es por ello de mucha vitalidad. Las cosas en la imagen giran en torno a un conjunto de materiales ignorados, a los que la pretensión de belleza tan plástica y tan pobre les ha dado la espalda.

La Sala.

El juego Tapete-Asiento-Lámpara es la imagen más inestable de la muestra, pues es la que nos hace desear el engaño. Se pone en evidencia nuestra naturaleza, nuestra disposición a poner precios y preguntar costos. Nuestra incapacidad de flotar y nuestra incapacidad de tan siquiera USAR las cosas; otra vez creo que el engaño no está en estas piezas, sino en los objetos que se desean (en nosotros). En la imagen que queremos y el truco que comemos. Las piezas de Gaitán ponen al descubierto dicho mecanismo. Oportuno.

Una alfombra de tierra que se acomoda a la definición tradicional, pues alfombra significa conjunto de cosas que cubren el suelo; y es que el suelo mismo es una alfombra, así como todo lo que sobre él cae y reposa (el polvo, el césped, el concreto). Esta imagen es entonces inmaterial y revela que todo está suspendido de nada; es una imagen doble por su apariencia y su inmaterialidad. La lámpara con bolsas llenas de agua en la cual el agua y el cristal comparten propiedades de transparencia y pureza; brillo y sutileza, incoloro es un conductor de luz por excelencia: de ahí que no importe que sea una lámpara o una fuente luminosa. (A modo personal me recuerdan las limonadas empacadas en chuspa de los restaurantes y los domicilios en los cuales se cuelgan dichas bolsas y las decoraciones con discos compactos).

En esta ciudad durante esta navidad se hicieron árboles navideños con rabos de botella plástica, se hicieron faroles con tubos y se premiaron las cuadras mejor decoradas con los logos de marcas como Aguardiente Blanco del Valle y Claro. La navidad cambia sutilmente de materia; si bien, siempre se han utilizado diversos materiales para crear los adornos, hoy es mucho más evidente pues no fue solo en barrios sino en emplazamientos públicos. Grandes árboles de rabo-de-botella, un alumbrado lleno de logotipos y letreros. Han metido las marcas camufladas en la luz. Pero alumbran y es lo importante, es cristalino y es lo importante, es recursivo porque no hay para más. Adrián Gaitán, como artista que es, logra evidenciar una serie de problemas del entorno; manifiesta su postura frente a la materia y a las cosas; creo yo, relegando el concepto a su construcción. Desdeñando la definición en pro de la imagen y de la obra: un nuevo objeto que no es ni lo uno ni lo otro.


[1] Aunque quizá ya el sucio natural de las cosas haya sido extirpado, por seguridad e higiene de los coleccionistas.

Advertisements