LOS VIGILANTES, NUEVOS GUÍAS EN LA EPOCA DE LA DESPERSONALIZACIÓN – COMENTARIO SOBRE LA EXPOSICIÓN DE LAS OBRAS DE LUIS CABALLERO EN EL BANCO DE LA REPUBLICA – EL DESEO Y EL TORMENTO SECULARIZADOS EN LA OBRA DE LUIS CABALLERO – OCTUBRE 2012.

Cuando visité la sala, fue el vigilante quien me expresó que era una obra de un tipo atormentado, quizá por ser homosexual, que había cierta negación de su condición y dolor en los cuadros debido a ser lo que era. Hizo una explicación a su modo del estilo del artista, se explicó así mismo relacionando la temática y los datos biográficos de Caballero, con datos y conocimientos de su propia experiencia; por ejemplo creía que un hombre que le gustara otro hombre estaba poseído por un demonio, que le confundía y le hacía ir contra las leyes biológicas. Es interesante no poner oídos sordos a aquellos que intentan explicarse el arte, y más cuando este arte ha creado una distancia infranqueable entre los ojos y las obras.

Caballero Ilustre.

La exposición de Caballero en Cali ha sido de vital importancia para los artistas jóvenes que visitaron la muestra, debido a que pudieron conocer de primera vista las obras de este importante artista colombiano. Sabiendo que a Cali llega poco y que más bien los eventos culturales se centran en ciudades más organizadas como Medellín y Bogotá, esta propuesta del Banco de la Republica toma mucha importancia, pues gracias a ella muchos fuimos los que vimos por primera vez a Caballero, a sus obras en vivo.

Sin querer ahondar en un análisis de sus obras, pues no es el fin de este artículo, creo que verlas directamente nos ayuda a comprender la dimensión del artista y sobre todo el porqué de su importancia a nivel nacional. A mi modo de ver posee un estilo sui generis en el contexto colombiano, surgió en un momento en el que la pugna entre figuración y abstraccionismo llenaban las páginas de crítica de arte, atacándose entre partidarios de la una y la otra. Caballero llegó en un momento clave, para callar muchas de esas voces torpes que al llevar un discurso al extremo se convertían en ingenuas habladurías de arte. Que el abstraccionismo y la plástica pura, que la figuración y la obligación política del artista, que la tendencia burgués de quitar toda dimensión problemática al arte y la tendencia comunista de querer usar el arte para dar contenidos. Hoy sabemos que ni lo uno ni lo otro son puntos de vista válidos, y en su momento Caballero fue la piedra angular con que la discusión quedo un poco relegada, y se comprendió por fin en Colombia que el arte se encarna en múltiples modos – Manieras – de ser y del hacer.

Vigilantes del mundo.

En el espacio del Banco de la República las medidas de seguridad son eficientes maneras de prevención, maletines en casilleros nucleares, dos vigilantes y un par de policías en el primer piso y dos o más encargados de la seguridad en el segundo, donde están las salas del Museo del Oro y la sala de exposición. La exposición de Caballero EL DESEO Y EL TORMENTO SECULARIZADOS EN LA OBRA DE, tuvo en su cuidador un intérprete, que quizá matando su tiempo de vigía leyó una y otra vez las fichas y los textos de la retrospectiva. Cuando visité la sala, fue él quien me expresó que era una obra de un tipo atormentado, quizá por ser homosexual, que había cierta negación de su condición y dolor en los cuadros debido a ser lo que era. Hizo una explicación a su modo del estilo del artista, se explicó así mismo relacionando la temática y los datos biográficos de Caballero, con datos y conocimientos de su propia experiencia; por ejemplo creía que un hombre que le gustara otro hombre estaba poseído por un demonio, que le confundía y le hacía ir contra las leyes biológicas. Es interesante no poner oídos sordos a aquellos que intentan explicarse el arte, y más cuando este arte ha creado una distancia infranqueable entre los ojos y las obras. El maniqueísmo se expresa en Caballero en lo sagrado y profano del mismo ser humano, en la ambigüedad entre abstracción y expresión, en el amor y la religión. La poética, dice Octavio Paz, es encapsulada por la religión que a su modo impone una determinada forma de vivir poéticamente; El arte contrario a la religión es la destrucción de toda determinación y la materialización de las fuerzas que tensan las ideologías, incertidumbres y demás. Toda incertidumbre es curada por Dios, y toda duda es maldita a los ojos del dogma; no se puede mirar para atrás porqué se convierten todos en sal. En términos del vigilante de la exposición, se notaban todos esos miedos del artista, todas esas cosas de la religión, lograba imponer el cuerpo del hombre así sea en pedazos, no entendía porque pintaba los cuerpos así, pero admitía que eran imágenes impactantes y bonitas.

Guías sin Mapa.

En este mundo donde se despersonalizan todas las relaciones post-humanas, nadie atiende su tienda, no hay a quien reclamar por un servicio al otro lado de la línea, hay salas, centros comerciales y lugares de civilización con extensos y complicados mapas pero sin personal que guíe, la empresa ya no tiene cara; aparte de la que tiene para sus clientes potenciales; Sin embargo el vigilante es un mal necesario para este nuevo mundo tan sistemático, al ser el único que mantiene contacto con los usuarios se convierte necesariamente en guía, y más en torpes sistemas como el transporte masivo. No hable con el conductor ni con nadie, no hay quien preguntarle un precio en Carrefour; pero el sistema funciona mal. El vigilante es la única cara que queda por fuera del vidrio, y sin embargo está ahí sin información, él no suele saber. Esto lo expreso no en contra su oficio, ni mucho menos, sino más bien como reflexión de las nuevas formas de relacionarnos con las instituciones y como estas ya no están dispuestas a contratar a nadie para esas penosas e indeterminadas labores de las relaciones publicas, a pesar de que el departamento de dichas relaciones públicas, sea el más limpio y bien-hablado de toda las empresa.

Volviendo a mi visita a la sala del Banco de la Republica, fue grato tener con quien hablar y escuchar algo diferente a no se pare en la línea amarilla, no tome fotos, ¿que lleva ahí?, etc.

 

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