COMO ANDRÉS NO HAY TRES – COMENTARIOS SOBRE LA EXPOSICIÓN DE LAS FOTOGRAFÍAS INEDITAS DE EDUARDO CARVAJAL, PROARTES – AGOSTO 2012.

Quejas Comunes.

En el gran buzón-sin-fondo de sugerencias que es la calle y los pasillos académicos (Bellas Artes y Univalle) han circulado quejas y descontentos acerca de la nueva exposición de fotografías de Andrés Caicedo; y no sin cierta razón estos comentarios apuntan al hecho de que en Cali hay mucho homenaje y poca producción, que en otros términos quiere decir que son muchos los tributos y nostalgias y pocos los nuevos héroes de la escena artística. Quizá haya un trasfondo relacionado con un relevo generacional que no ha llegado y que quizá no llegará, en una ciudad que se ha empozado en una postura triste y radical de que “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Ojo que no se está negando la existencia de artistas y escritores en la actualidad, sino más bien la falta de fe que se le tiene a muchos de ellos, además del poco talento que les acompaña a otros en el campo. En esta ciudad se homenajea a Jairo Varela en modo muerto, a Petronio Álvarez y a Caicedo en una amalgama de eventos que facilitan la labor del espectador, anteponiendo una tarima entre el mito y usted como simple mortal. No hay comunión, sino que hay un hueco como la jaula de los leones en el zoológico que le asegura al individuo su pereza y le da la opción de que pose para las cámaras. No hay acontecimiento.

La mejor forma de amar es destruir – Postproducción[1].

Volviendo a lo de los homenajes, no sobra decir que todos somos amigos de Caicedo cuando leemos su obra, que fue una persona-personaje que merece este y muchos más tributos siempre y cuando esos tributos lo mantengan vivo y no lo entierren en la ociosa pregunta de “¿Qué pasaría si estuviera vivo?”. El mejor homenaje que se le puede hacer es leerlo y sobre-escribir sobre sus libros, coger un lapicero e interpretarlo, esperarlo en la literatura donde todos los poetas siguen vivos.

Este evento es un bonito gesto en el que no es pertinente una crítica a las fotografías ya que ni marco tenían. No son estos valores Formales los que hay que sentir en este caso. No es el encuadre, ni la luz, ni el ASA de las fotos, ni el ojo del fotógrafo; es el valor nostálgico, que no se le niega a nadie y mucho menos a aquellos que conocieron al escritor; Este valor nostálgico escapa al debate.

Momento, lugar y ojo indicado, condiciones mínimas del buen-fotógrafo.

El valor histórico gira en torno al valor nostálgico, como las fotos antiguas de la ciudad donde vemos las calles sin pavimentar, como leer El Alférez Real y confundir el mito con la realidad. En el fondo son lo mismo solo que en este caso, en el caso de Caicedo, no hay tres pero si hay dos: aquel que cogió su máquina de escribir y se encartó con el aparato-poético y otro que murió, que es recordado muerto y que parece que nadie quisiera vivo.

Imagen Congelada.

El icono es como un hielo que cuando sale de la nevera se deshace. Sin embargo hay que anotar que Cali tiene la responsabilidad de mantener vivos en la memoria a sus artistas, así los mate de tristeza y desconsuelo. Cali es la nevera que congela la imagen de Andrés Caicedo, así como todo pueblo donde nace un personaje importante erige un museo y una estatua. Esperemos que su estatua no la levante quien levantó la estatua de Jackeline Rentería (http://delpulpo.tumblr.com/post/32675366363/homenajes-que-es-mejor-no-hacer-estatua-a) pues ciertamente hay homenajes que es mejor no hacer…


[1] En este punto existen varias operaciones interesantes para un proceso de post-producción como por ejemplo re-programar obras existentes, habitar estilos y formas historizadas, investir la moda y los medios masivos. Estas operaciones son analizadas en el libro Postproducción de Nicolas Borriaud, 2007.

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