Figuras

Pensador de Plástico.

La exposición en PROARTES del “Pensador de Plástico” tuvo lugar entre Julio y agosto de 2012, con una presentación de numerosos objetos y
 obras de Wilson Nieva, artista local con un recorrido que apenas nace.
 – Primera muestra individual, muestra en la que ha mostrado ciertas características acordes y valiosas para el arte regional, así como otras que no son tanto.-

Ironía.

Cuando Miguel González cataloga las obras de Nieva como una “serie de ironías en torno al acto creativo, al oficio de la pintura, a los esquemas conceptuales y formales de la obra” (A parte de dar la impresión de la imprecisión, pues parece entonces una crítica a todo), da por sentado que los objetos logran el cometido intencional del artista, lo cual es tan cierto como no cierto. Vale la pena decir que estamos en un campo que permite las contradicciones y que estas precisamente dan origen a una rica dimensión conceptual. En el caso de Nieva y sus objetos-Ironía vemos una doble acepción que gira en torno a la intención artística y el fracaso de la misma en la ejecución de algunas obras.

La ironía se encuentra en el hecho que precisamente en este fracaso, fracaso en la ejecución, se evidencia una problemática artística importante. Es decir, sus objetos nos muestran que ser artista es un trabajo muy duro, lo cual es cierto, pero también que en los facilismos, arbitrariedades y divagaciones se logra crear una propuesta consistente en los términos que el mismo artista plantea.

Es una exposición compleja para la crítica ya que no se puede criticar fácilmente algo que en apariencia no tiene una postura o cuya postura es ir contra la crítica y contra el mismo arte, postura indiferente en apariencia (cuestión que es muy compleja hoy donde ser sarcástico se ha vuelto más fácil). Cualquier cosa que se le diga puede rebotar, a pesar precisamente de tener muchos problemas.

Creo que el sentido del humor es mucho más complejo de lo que parece, así como lograr la ironía. Intentar encaramarse a una estructura desde donde se pueda criticar todo-lo-que-ironiza Nieva es muy arriesgado para el artista. A mi modo de ver es una exposición que deja un cierto sin sabor, lo irónico es que no es el sin sabor que pretende el artista.

Cabe anotar que es necesario que si un artista nota ciertas irregularidades, particularidades, problemas y desajustes en el campo, exprese por medio de su obra aquellos problemas, que revele en el juego artístico planteamientos contradictorios, ridículos, imprecisos que seguramente están en el campo; Es necesario en todo contexto intelectual (pensador de plástico o no) el pulimento de la ironía, la crítica y la autocrítica; En este sentido la obra de Nieva es un testimonio útil para ensayar la mirada del artista, intentar ver el panorama tal como lo ve él, con sus inseguridades, certezas y carencias. De alguna forma tenía que empezar, podemos recordar el gran recorrido que llevó a Nadin Ospina a pulir y configurar su crítica a la crítica, su humor y su ironía; Artista Post-conceptualista[1], en términos de Álvaro Medina, que se sirve de la figuración (re-figuración) para que la intención no se quede corta a la hora de ejecutar tan importantes obras de arte.

Ser artista es un trabajo muy duro (O ensayando la mirada del artista local).

De primerazo en la exposición en Proartes se encuentra uno con una sarta de groserías que emanan de una boca; primer plano de la vocalización, acercamiento al origen de ciertas palabras y sonidos que percibimos en nuestro diario vivir. Esta percepción sin nombre y sin rostro, que en los buses y calles oímos sin saber de quién para quien, el insulto anónimo como banda sonora en un paseo por la ciudad, es un gran logro en video y en intención, aparte de ser entretenido (Obra: El Ego del Burro). Al compilar frases y adjetivos tan de nuestro argot y amontonarlos en una especie de oración sin fin, sin amen, Nieva plantea una serie de problemas en cuanto a la importancia del contenido de-lo-dicho, el rostro que respalda lo que dice, la legitimación del discurso y su pertinencia. En composición cabe anotar que una boca en primer plano es monstruosa, se ve la saliva y la lengua, los dientes y la encía acaparando toda la pantalla. Como cuando los personajes importantes hablan incoherencias en televisión y no hay más para donde ver ni oír, es el encuentro con un monstruo cuya boca tapa el rostro. También es una boca cuyas palabras hablan lo que todos hablamos, groserías y pequeños coqueteos en la búsqueda diaria de con quien fornicar-hablar.

Junto con esta propuesta en video, la otra obra que contiene por sí misma la fuerza y la ironía que expone Miguel González es Ser artista es un trabajo muy duro donde cabe reflexionar en varios niveles. En primera instancia en cómo nos dice lo que dice,  la veracidad de lo afirmado en la obra, la verosimilitud, cómo ocurre que de tantas mentiras se termine dudando de unas cosas y creyendo en otras. En un segundo nivel vale pensar en el enunciado de la obra y su materialidad como un vestigio del fracaso que se vuelve una obra de mucha importancia en la exposición.

La obra Espacio en Blanco (O ensayando la mirada de Rembrandt) demuestra la intención de Nieva de simular los impulsos creativos que tienen los artistas y que puede tener el público cuando se enfrenta a la pared sin cuadro, a un cuadro o al supuesto espacio en blanco. Siendo muy críticos al respecto, cabe anotar que ese espacio no está en blanco realmente, sino que está permeado de la intención de Nieva, podría decirse también que el espectador nunca es tan pasivo como parece y que ante cualquier obra es él quien le da el acabado, interpretando lo que ve, oye y siente; ante esta simulación pasa lo mismo, el público ve una obra y no ve un espacio en blanco, de ahí que conceptualmente la propuesta sea superficial.

El montaje relacionado a La milagrosa crema Artística de Wilson Nieva queda también en la intención de ironizar los impulsos creativos y los escenarios artísticos que se vuelven lugares para los rituales, cultos y supersticiones, nos dice quizá, que toda idea y toda propuesta son una especie de “Jabon milagroso” de orden conceptual, con el cual el artista levantará polvo y echará vuelo. A mi modo de ver la ejecución de la idea se queda corta en los aspectos del montaje, ya que es evidente que la vitrina no está llena, que hay poco “Stock en el lineal”, tan solo una cara frontal sin cremas detrás y de antemano sabemos que una empanada se vende más fácil cuando la vitrina está llena y no cuando es la última; en este sentido no involucra la saturación propia del “merchandising”. La parodia entonces es relegada por la intención, la crema no evita las malas críticas y demuestra más bien una especie de frustración. Quizá la obra gire en torno a dicha frustración del artista con ganas de trascender. Nieva sin embargo, creo yo, debe llevar el juego hasta las últimas circunstancias, como decía Enrique Buenaventura.

San Ignaro sufrió los desmanes de la inseguridad que ataca todos los escenarios de la ciudad; Estas figuritas de cerámica, graciosas, bonitas y producidas en serie tuvieron que ser reinstaladas en un cristal, una especie de conjunto cerrado que las encuadro al tamaño de la caja transparente, amontonándolas un poco, perdiendo la soltura que tenían como los productos en el Pasaje-Cali o en un mercado de pulgas donde todo está a la mano.

San Ignaro, santo de la ignorancia: rigor, placer y humildad hacía las preocupaciones ajenas; ejercito de santos destinados a un culto, que quizá nunca llegará. Se ve durante la exposición un cierto dejo de gráfica popular, propia de los circos y los escenarios del espectáculo pobre, por ejemplo en la diagramación de los textos, en la pancarta publicitaria de La Milagrosa Crema…, en el hecho de traer a colación a San Gregorio y las estampas que esto sugiere, en el uso de imágenes planas, en blanco y negro o posterizadas que en cierto sentido nos llevan a un tipo de gráfica popular que se caracteriza por la monocromía y la repetición de motivos y patrones decorativos.
Sin embargo en este uso de la imagen hay contradicciones como por ejemplo el hecho de que los colores en algunos textos no contrasten mucho, por ser de tonalidades lavadas (rosa con amarillo crema, azul claro con blanco, rojos débiles y que el único color saturado sea un rojo, que incluso es fondo en el cuadro Técnicas para reírse de la pintura y es el color de las fuentes en algunos textos).

En este punto la exposición de Nieva produce un sin sabor, un sin-sabor que quizá pueda pulirse, pues hay intenciones e iniciativas importantes.

Postdata.

Un día John Lydon, de los Sex Pistols, en un concierto en Estados Unidos se dirigió al público y les preguntó “¿Nunca tuvieron la sensación de haber sido estafados?”; Pregunta análoga a la que se lee en uno de los textos de Nieva, que dice ¿Qué se siente estar al frente de un texto de esta calaña?. En esa ocasión hubo caos y destrucción en el lugar; los asistentes enfurecidos por el reto del guitarrista, punketos acostumbrados a escupir sus ídolos, empezaron a tirar sillas. En Proartes no hubo caos ni destrucción, hubo más bien, un calor impresionante de mes de Julio.


[1] Medina Alvaro, “NADIN OSPINA – REFIGURACIONES”, Museo de Arte Moderno de Bogotá – 1999.

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